¡UNA VERDADERA TROME DE LA CONSTRUCCIÓN! Detrás de cada negocio que abre sus puertas hay una historia de temor, esfuerzo y valentía. Viviana pasó por todo ese proceso al liderar una ferretería en la zona este de la ciudad. Enfrentó una pandemia, amenazas y momentos en los que pensó dejarlo todo; sin embargo, encontró una razón para volver a empezar: demostrarse a sí misma y a su familia que es una mujer invencible.
Antes de convertirse en ferretera, trabajaba como cajera en un banco. Su acercamiento a este mundo de la construcción llegó gracias al padre de su hijo, quien se dedicaba al transporte de materiales y tenía un depósito.
Poco a poco, los pedidos los llevaron a abrir su ferretería en 2019. “Los mismos maestros me enseñaron todo lo que sé de ferretería”, cuenta.
Empezó vendiendo cemento y productos de electricidad, hasta ampliar su catálogo con tuberías y otros materiales.
Sin embargo, cuando el negocio comenzaba a consolidarse, llegó la pandemia y con ella una de las etapas más duras de su vida como emprendedora.
Aunque cerró las puertas del negocio, sus clientes no la olvidaron. Los maestros de obra continuaron buscándola por la buena atención que siempre les brindó.
“Mi plus siempre ha sido el trato. A cada persona que llega intento ayudarla. Los maestros incluso me piden mi opinión para sus trabajos, y esa confianza es lo que nos diferencia”, afirma.
Con esa motivación decidió volver a empezar en un nuevo local, con nuevas medidas de seguridad y una visión renovada. Hoy cuenta con un equipo de trabajo y ha logrado que su ferretería crezca de manera sostenida.
En este camino también fue clave el respaldo de Progresol, la red de ferreterías más grande del país.
“Trabajar con ellos me permite ofrecer a mis clientes marcas reconocidas y de confianza, como Cemento Sol, uno de los favoritos por su calidad, rendimiento, buen precio y, sobre todo, porque cumple con las necesidades de las obras”, explica.
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