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‘No sabía jugar fútbol, tampoco bailar y me hice escritor’

Eduardo González Viaña es un reconocido literato. Narra secretos de su talento, costumbres y otros ‘manías’ en el desarrollo de su arte. Estuvo presente en ‘La feria del libro’ de San Borja.
En París se hospedó en la casa de Mario Vargas Llosa

Escribir es viajar, soñar, ir y venir en el tiempo y muchas cosas más. Leer es subirse a la nave del escritor y disfrutar por las rutas donde te lleva el autor. Eduardo González Viaña es un literato que ha unido la historia del país con sus personajes ilustres, también la ficción ha sido la base de su construcción narrativa y ha participado en la Feria del Libro del distrito de San Borja.

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Eduardo, ¿Cuándo nace esa necesidad de escribir?

Cuando era adolescente, descubrí que era malo para tener amigos, porque no sabía jugar fútbol, ja, ja.

¿En qué más ‘fallabas’?

Era malo para enamorar, porque bailando pisaba los pies a las chicas.

Entonces, ¿la timidez fue un impulso para escribir?

Cada escritor tiene su manera de iniciarse en este oficio, qué es bueno aclarar, no es muy rentable.

¿Un ejemplo?

Cuando publiqué mi primer libro ‘Los peces muertos’, recibí comentarios muy positivos de los críticos y cerca de un mes después, fui a la librería, y me dijeron que se habían vendido solo 12 libros.

¿Eso fue un impulso?

Entendí que debía terminar mis estudios universitarios y por eso me gradué de abogado.

¿Terminar una obra te deja extenuado?

Termino preocupado, porque no sé lo que va a venir después.

Unes literatura e historia

He escrito sobre Ramón Castilla, después de Garcilaso de la Vega, José María Arguedas y cuento sobre nuestro país.

¿A quién le muestras tus primeros escritos?

A mis buenos amigos, qué en algunos casos, no son buenos lectores y los he obligado, je, je.

¿A quién más?

A mi madre y ella me premiaba con un plato de comida delicioso.

Mario Vargas Llosa afirmaba que hay que escribir todos los días

Yo lo hago y de cinco hasta las siete u ocho de la mañana. Eso lo aprendí del Premio Nobel. Me hospedó en su casa en París. Él escribía a diario, no era de los que se sentaba en un café hablando mal de otro escritor.

¿Te has vengado de alguien en tus obras?

Obviamente. En mi libro ‘Sarita Colonia viene volando’, hay un sujeto desagradable que representa un simplón que conocí. Como ‘Pepo’, el creador de ‘Condorito’.

Nárranos esa historia

Él hizo el servicio militar en el ejército chileno y conoció a un sargento que lo trataba mal y se apellida Quezada y por eso escribía en las paredes de sus dibujos: ‘Muera el roto y agregaba ese apellido’.

¿Cómo hacemos para que los peruanos se peguen a la lectura?

Hay que destrozar todos los aparatos de televisión y los teléfonos.

¿Qué significó participar en ‘La Feria del Libro’ de San Borja?

Es algo fantástico. Eso demuestra que hay interés de que el distrito sea llamado ‘La ciudad de la cultura’.

¿Qué nos da la literatura?

Nos ennoblece.

¿Cómo es una persona qué lee?

Se nota en su manera de hablar, caminar, mover las manos y escribir.

Gracias por esta entrevista

Un abrazo a todos.

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