
De enseñar confección y patronaje en un colegio a vestir a una actriz internacional en una alfombra roja. Esa es parte de la historia de Claudia Aguilar Valdivia, diseñadora peruana y creadora de La Atelier. Tras años de experiencia en confección y vestuario, apostó por su propia marca de vestidos y logró posicionarse en el mundo de la moda. Su gran oportunidad llegó cuando vistió a Lin Shaye, actriz de La Noche del Demonio, durante su visita al Perú.
Claudia estudió en el CEAM y, mientras se preparaba profesionalmente, también enseñaba. Fue profesora de talleres de confección y patronaje en un colegio, donde compartía con sus alumnos conocimientos sobre bordado, confección de polos y elaboración de prendas.
Sin embargo, su camino hacia el emprendimiento no fue inmediato. Trabajó en una fábrica de tejidos de hilos naturales y esa experiencia le permitió conocer de cerca el proceso de producción y confección.
En 2014 decidió abrir su propio taller. Inicialmente brindaba servicios para otras marcas, realizaba trabajos de confección, prendas a medida y auditorías de control de calidad. Con el tiempo, esa experiencia se convirtió en la base para desarrollar su propia propuesta.
Hace aproximadamente ocho años nació La Atelier, su marca de vestidos, con la que empezó a construir una identidad propia en el competitivo mundo de la moda.

Las redes sociales fueron su talón de Aquiles
A pesar de tener años de experiencia, Claudia reconoce que hubo un aspecto del negocio que inicialmente le costó: las redes sociales. Entrar al mundo digital significó un reto porque no sabía cómo desenvolverse en las plataformas ni cómo mostrar su trabajo a una audiencia mucho más amplia.
La oportunidad llegó de la mano de su mejor amiga, una youtuber y fashion blogger, quien le propuso crear una colección de vestidos para invitadas. Esa colaboración no solo le permitió aprender sobre redes sociales, sino también conocer una nueva forma de relacionarse con creadoras de contenido, actrices e influencers.
Los vestidos para actrices impulsaron su marca
Su experiencia de años trabajando en confección y vestuario también le abrió puertas en el mundo del espectáculo. Poco a poco comenzó a trabajar con creadoras de moda y luego llegaron las actrices. Sus vestidos empezaron a aparecer en alfombras rojas y eventos importantes, lo que ayudó a que La Atelier ganara mayor exposición.
Cada aparición significaba una vitrina para su marca y una oportunidad para demostrar que el diseño peruano también podía competir en escenarios de gran visibilidad.
¿Cómo llegó a vestir a la actriz de La Noche del Demonio?
La oportunidad que terminó viralizando su trabajo nació de una acción relacionada con una película de terror.
Claudia trabajaba con distribuidoras cinematográficas y participaba en activaciones. En una de ellas, vinculada a una película de terror, le informaron que la actriz Lin Shaye visitaría el Perú para realizar actividades promocionales.
“Presenté un proyecto de mi marca de vestidos de noche y dije que me encantaría vestirla si Sony me lo autorizaba”, relata.
Sin embargo, la posibilidad no estaba asegurada. La actriz ya contaba con un equipo de styling que se encargaba de su imagen. Claudia terminó involucrándose inicialmente en la búsqueda de profesionales de maquillaje y peinado para la visita.
Pero alguien preguntó quién podía encargarse del styling y su nombre salió a la conversación.
“Les dijeron que Claudia tenía una marca de ropa y que ella quería vestirla”, cuenta.
Cuando Lin Shaye ya estaba en Perú, la actriz quiso conocerla. Claudia recibió una llamada: tenía que acudir al hotel para realizarle una prueba de vestido.
La diseñadora había enviado un boceto pensando en la premier, pero durante la conversación surgió la posibilidad de presentar otra alternativa. Entonces mostró un diseño negro con rojo, mucho más acorde con la temática de la película.

Un vestido creado entre ambas
El encuentro con la actriz fue clave para Claudia y describe a Lin Shaye como una mujer cálida, divertida y muy atenta, pero hubo algo que le gustó especialmente: la actriz le permitió participar activamente en el proceso creativo.
“Ella participaba conmigo en el diseño y quedó encantadísima”, recuerda.
Las imágenes de la actriz con el vestido negro y rojo comenzaron a circular en redes sociales y el trabajo de la diseñadora peruana consiguió una exposición.
La propia actriz quedó encantada con la propuesta y compartió el resultado en sus redes sociales.
Para Claudia, aquel momento significó mucho más que vestir a una actriz internacional: representó la confirmación de que los años de aprendizaje, trabajo y perseverancia estaban dando frutos.
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