Para muchos puede ser una práctica normal y que no tiene mayor peligro, mientras que otros saben perfectamente que esos minutos son importantes para la salud y para conversar con los demás. De seguro en más de una ocasión agarraste el móvil en medio de una cena importante o cuando estabas compartiendo con tus compañeros de trabajo en un restaurante y sentiste que era una acción inofensiva, sin ponerte a pensar en lo que hay detrás. Teniendo en cuenta que cada vez son más las personas que no se pueden despegar de su celular mientras comen, la psicología analizó qué significa este comportamiento y su impacto en el día a día. Los expertos coinciden en que no solo afecta la digestión, sino también la convivencia familiar. Aquí más detalles.
La psicología indica que usar el smartphone durante las comidas genera “alimentación en piloto automático”. Según los expertos, esto fragmenta la atención, lo que altera la percepción del hambre y la saciedad. Esto provoca que comamos de más, disfrutemos menos los alimentos y experimentemos una reducción de hasta el 32% en la alegría.
Investigaciones, como el estudio ‘La ciencia de lo que se cuece en la cocina’ presentado por expertos en psicología y neurociencia, han identificado rasgos específicos en el comportamiento de las personas que comen pegadas a la pantalla:
“Comer en compañía tiene un efecto protector en el bienestar emocional”, indicó la psicóloga Susana Jiménez Murcia quien también señaló que las personas con desórdenes alimentarios son las que “usan más esas tecnologías”. Por ello, ha recomendado mantener los dispositivos electrónicos “fuera de las cocinas y comedores”. De hecho, el estudio recalca que comer con otras personas “mejora la absorción de nutrientes” y “reduce el riesgo de obesidad” al facilitar la saciedad consciente.
Comer debería ser un proceso donde tu cuerpo tenga tiempo de recibir las señales de que ya estás satisfecho, pero cuando estás en tu celular, el cerebro entra en modo automático. Estudios han encontrado que las personas que comen distraídas tienden a consumir más calorías y sienten menos saciedad después de comer.
“Hay una alta probabilidad de que estés comiendo más de lo que tu cuerpo necesita y no te has dado cuenta. Hay muchísimas personas que no comen prestando atención a la comida, comen trabajando y viendo series, scrolleando y contestando el WhatsApp y el problema es que cuando tu cerebro está distraído empieza a desconectarse de las señales del hambre y de la saciedad. Por eso mucha gente termina el plato completo aunque estuviera satisfecho hace rato, o peor, termina de comer y vuelve a sentir ansiedad por seguir picando comida. Comer distraído no solamente afecta tu peso, sino que puede afectar tu digestión, porque normalmente comes más rápido, masticas peor y tragas más aire y eso puede hacer que aparezcan síntomas como inflamación abdominal, gases, pesadez o reflujo. Tu intestino y tu cerebro ya están conectados constantemente”, explicó el Gastroenterólogo Humberto Leclerc en su cuenta de Instagram.
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