Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un lomo saltado jugosito con papitas doradas y una porción de arroz. Para tomar pidió una limonada frozen. “María, ahora que se acerca San Valentín, vi un reportaje de unas mujeres que se hacen llamar ‘Cazadoras de infieles’ que incluso ofrecen sus servicios en redes sociales para ‘ampayar’ a hombres y mujeres.
Este tema, aunque se comente entre risas, es un asunto delicado y doloroso que puede destruir hogares y arruinar la felicidad de sus integrantes, especialmente los hijos. Uno de los rasgos de los infieles, de esos que no cambian y que engañan a sus parejas de forma permanente, es que son manipuladores. Saben convencer empleando mentiras.
Se hacen las víctimas, fingen que sufren, prometen que van a cambiar, pero en realidad no se arrepienten de nada y ya están maquinando sus próximas infidelidades. Nadie se quiere cruzar con una persona así. Los expertos dan consejos para reconocerlos:
Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
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