
El Chato Matta llegó al restaurante por un chanchito a la caja china con ensalada fresca, papitas doradas y ají molido. Para beber pidió una tacita doble de manzanilla para bajar la grasita. “María, mi hermano Pancholón me mandó un audio de ‘wasap’. ‘Chatito, estas elecciones me tienen estresado y eso que estuve encerrado dos días en La Posada haciendo rico el amor para relajarme. Deja todo y vente al sauna privado. Hay un reservado para nosotros sin sapos rabiosos, resentidos ni largadores’.
Llegué volando y el gordito sudaba a chorros en la cámara seca. Al rato pidió unas cervecitas para cortarla. Ya estaba medio movido y calato se puso a cantar una salsa que le gusta de ‘Zaperoko’: ‘Sigue así burlándote de mí/ Y un día pagarás este dolor/ con más dolor/ Y cuando llegue el día/ al verte de rodillas/ me burlaré de ti/ Será la revancha de mi amor/ Así como me has hecho sufrir/ vas a sufrir/ Y aunque me veas llorando/ y aunque te vea llorando/ te gritaré que nooooo...’.
‘Chatito, hace unos días tuve cita con el urólogo para chequearme la próstata, los años no pasan en vano, pero los guerreros mueren de pie y voy a morir en mi ley. Como me había salido bien mi chamba, timbré a la ‘abogada erótica’, quien es una mujer de mente abierta y la pasamos bien entre cuatro paredes”.
“Lo malo es que ella me exige más y más, y caballero tengo que tomar mi ‘pitufito’. El doctor me dijo: ‘Panchito, no te demores tanto, eso le hace daño a tu próstata, termina rápido’. ‘Doctor -le respondí-, tengo que dejar bien a los varones’. Los médicos dicen que soy adicto al sexo y es incurable. También sufro y lloro como el gran Héctor Lavoe.

La semana pasada que me reencontré el doctor Chotillo recordé los momentos que viví con la ‘burrier’, una mujerona. Yo le pinté la cancha clarita. ‘Vivo con mi mujer, dormimos juntos y la amo, pero tú me gustas un montón y vamos pa’ La Habana’. No soy como esos sanazos que le dicen a la trampa ‘dormimos en camas separadas’ o ‘no pasa nada con esa bruja’.
Ella me conoció así y me aceptó. Pero empezó a acosarme. Un día averiguó el teléfono de mi casa y llamó haciéndose pasar por una vendedora. Me tenía loco. Decidí hacerle el amor por última vez. Cuando terminamos le dije: ‘Mami, pasamos lindos momentos, pero ya no corre. Tengo problemas en mi casa. Eres una chica bonita, búscate un joven de tu edad’.
‘¡Te jodiste -me gritó-, soy una hija de su mamá, te vas a acordar de mí. Le voy a contar todo a tu mujer, ya la conozco!’. Me vestí y salí embalado. Llamé a un amigo billetón para que me preste su casa de playa y esconderme unos días. Chato, la próxima semana te sigo contando, ahora salud por ellas, aunque mal paguen’”. Ese señor Pancholón es un cochino y sinvergüenza. Y todavía se hace el mártir. Me voy, cuídense.
MÁS INFORMACIÓN:
- Alertas por robo de votos
- Comandante da mal ejemplo
- Pancholón partidor: A la mujer de un amigo se debe respetaaaar








