Messi, jugador argentino.
Messi, jugador argentino.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con pollo y papa a la huancaína. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, el martes se retiró de la selección argentina Lionel Messi, el más grande futbolista que haya pisado la Tierra. Ganador de todo: la Copa del Mundo, la Champions, Copa América, Liga de España y de Francia, y otros títulos más.

El rosarino no solo es un excelente deportista, sino un ejemplo para los jóvenes en general y los futbolistas. En sus 21 años de seleccionado y en toda su carrera jamás se le vio en escándalos, borracheras o infidelidades.

Solo se le conoce una mujer, su esposa Antonela Roccuzzo, con quien tiene tres hijos. Tiene toda la plata del mundo y es un hombre humilde, que prefiere pasar sus tiempos libres con la familia y los amigos más íntimos.

En el Perú, todos los meses se ampayan a futbolistas siendo infieles a sus esposas, juergueando hasta el amanecer, en peleas, y uno hasta fue grabado siendo sacado en brazos de un taxi para meterlo a su casa. Una vergüenza.

Hace unos años, un grupo de jugadores de la selección peruana metió mujeres al hotel donde estaban concentrados, en plenas Eliminatorias. Por ello fueron sancionados. Mientras aquí los jugadores despilfarran su dinero en aventuras, discotecas, trago y regalos para mujeres que solo los buscan por su billetera, Messi ha invertido sus ingresos.

Según la revista Forbes, su patrimonio neto es de mil 100 millones de dólares. Es dueño de los clubes Cornellà y el CD Eldense en España, posee compañías de hotelería y bienes raíces, así como una cadena de hoteles boutique operada junto al grupo Meliá. Igualmente, inversiones inmobiliarias en Europa y Estados Unidos. También incursiona en la producción audiovisual con su firma 525 Rosario y en fondos dedicados a startups de tecnología deportiva. La carrera de un futbolista es corta. Bordea los 20 años. En ese tiempo deben ahorrar mucho e invertir. En realidad, todos los jóvenes deben hacer eso. Guardar pan para mayo, no todo es juerga”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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