
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con pollo y papa a la huancaína. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, mañana domingo más de 26 millones de peruanos irán a las urnas para elegir a gobernadores, alcaldes y regidores.
La fiesta democrática empezará muy temprano y el gobierno ha garantizado la seguridad total. Desde esta columna le pedimos de manera encarecida a la gente que piense bien antes de votar. Que se tomen un tiempecito para ingresar a internet y googlear para investigar sobre el candidato de su preferencia. Aún hay tiempo.
Después no se sorprendan cuando vean que eligieron a violadores, asaltantes, extorsionadores, tenderos, narcos o pegalones. Un informe del diario El Comercio reveló que 49 candidatos a gobernadores regionales acumulan 98 sentencias penales. Es decir, uno de cada siete postulantes tiene prontuario.
Entre ellos hay postulantes con condenas de prisión efectiva. Los casos se registran en 23 de las 25 regiones del país. Alianza para el Progreso encabeza la lista con nueve de ellos, seguido de Renovación Popular (7) y Somos Perú y Podemos Perú, ambos con cinco”.
“Solo Huancavelica no tiene candidatos con estos antecedentes. También hay postulantes a los municipios con antecedentes por delitos penales de homicidio, secuestro y corrupción, y por cuyos casos tuvieron que pagar años en prisión, reparaciones civiles y servicios comunitarios.
Uno de los casos emblemáticos es el de Enrique Torres Montilla, candidato a la alcaldía distrital de Rumisapa, en San Martín. Según una investigación periodística, fue condenado por el asesinato del entonces alcalde Hernán Alegría Tuesta, en noviembre de 2005.
Torres Montilla recibió 18 años de prisión efectiva y pagar una reparación civil de 15 mil soles por homicidio calificado. La Fiscalía sostuvo en el juicio que pagó S/ 200 a un sicario para ejecutar el crimen.
¡Qué tales perlitas! Elijamos bien. En nuestras manos está evitar que los peores lleguen al poder. Investiguen, miren, cuestionen”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








