
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con pollo y papa a la huancaína. Para tomar pidió una jarrita de limonada fresquecita. “María, el Poder Judicial condenó hace unos días a ocho años de cárcel al comandante de la Policía, Manuel Canales (57) por el delito de desobediencia y resistencia a la autoridad, en San Martín de Porres.
En mayo último, el oficial fue sorprendido circulando con su carro por la vía exclusiva del Metropolitano y al ser intervenido insultó a los agentes y se resistió a ser llevado a la comisaría. Esto debe servir de lección a otros policías que invaden la pista de uso privativo, so pretexto de estar en una diligencia.
En julio pasado, un anciano de 88 años murió tras ser embestido por un patrullero que circulaba a gran velocidad, a la altura de la estación Honorio Delgado, en el distrito de Comas. Hay varios casos similares y ya es hora de cortar esto.
La Comandancia de la Policía debe dictar una orden estricta para no usar esa pista. Al ver esto, civiles también hacen lo mismo, especialmente en horas punta para evitar el caos en el tránsito. Los operativos deben ser constantes, pero ¿qué pasa cuando los infractores son agentes del orden? Ellos deben recibir doble castigo, pues se supone que son los que resguardan la ley, no quienes la quebrantan.
Los que sí pueden circular por allí, en casos de emergencia, son las unidades de bomberos y las ambulancias. Nadie más. Por algo se le llama ‘vía exclusiva’. Es solo para los buses del Metropolitano. Mucha gente se confía y pasa por los cruceros peatonales en luz verde y corren el riesgo de ser atropellados y morir por irresponsables conductores uniformados o civiles.
La ATU debe entrar a tallar en este asunto, grabar e intervenir a los que evaden la norma. Y hacerlo cada semana o mes hasta que esta práctica se acabe para siempre. También hay conductores que circulan contra el tráfico, se pasan la luz roja, exceden los límites de velocidad y manejan borrachos. Aprendamos a vivir como seres civilizados”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








