
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un adobo de chanchito con arrocito y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, tras la separación de Mario Hart y Korina Rivadeneira, ambos se han dedicado a sacarse los trapitos de la relación que acabó hace unos meses. Según la venezolana, el corredor le exigía compartir el 50% de los gastos de la casa y los hijos.
Esto pese a que ella tuvo que dejar su labor de modelo y en la televisión para dedicarse a la crianza de sus bebés. Bueno, cada matrimonio es un mundo aparte y mantiene una dinámica diferente.
Aún ahora, en pleno siglo XXI, hay gente que piensa que la mujer que se queda en casa no ‘trabaja’. Nada más alejado de la realidad. Criar hijos, cocinar, mantener limpio el hogar y que todo fluya es una labor agotadora. Y es 24/7, sin vacaciones y hasta que los hijos salgan de la universidad.
Muchas veces, la mujer deja de lado sus aspiraciones profesionales, su vocación y un futuro prometedor en su rubro, para dedicarse a la familia. El esposo se convierte en el proveedor. Por eso, cuando uno de los integrantes de la pareja se pelea por dinero, eso quiere decir que no hay amor. Porque la base principal de una relación es y debe ser el amor. Y si hay dificultades financieras, ambos deben afrontarlo hasta salir del hoyo.
Por supuesto, hay casos en que la mujer deja de ‘querer’ al esposo cuando este pierde el trabajo, entra en bancarrota y ya no puede darle sus ‘gustitos’. Eso quiere decir que nunca lo amó, solo fue su ‘billetera’. Hay de todo. Por eso, antes de iniciar una relación o casarse, las cosas tienen que estar claras. En este mundo moderno, el trabajo de la crianza de los hijos debe ser compartido.
Y si los dos papás quieren trabajar, pues deben ponerse de acuerdo con los horarios y las responsabilidades. Ninguno es mejor o más importante que el otro. Así se ayudan entre ambos y ninguno sufrirá en su ámbito personal y profesional. Y se evitarán acusaciones, denuncias y reclamos, como lo que está pasando entre Hart y Rivadeneira”. Gary tiene razón.








