
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó con hambre al restaurante y pidió un lomo saltado jugosito, arroz blanco, ají molido y una jarra con agua de cebada. “María, indigna el caso de ese falso ‘tío’, llamado César Manuel Prado Hurtado, que contactó a un escolar de 12 años del colegio Mariano Melgar de Breña y felizmente fue capturado y recibirá prisión preventiva. Lo insólito es que vulneró los protocolos de seguridad del colegio y con engaños sacó al menor del plantel.
Los delitos contra menores son graves y deben castigarse con todo el peso de la ley. Los padres, abuelos o tutores de los niños debemos estar alertas para protegerlos, y no hacer como el tristemente célebre Morgan Quero, ministro en el gobierno de la inefable Dina Boluarte, quien trataba de justificar las agresiones sexuales en la región Amazonas con una frase imperdonable: son ‘prácticas culturales’.
Los padres deben extremar el cuidado de sus hijos, pues los pervertidos están al acecho, ahora más con las redes sociales, donde se hacen pasar por menores. Algunos consejos de los expertos para los padres:
- Ten presente que el acosador busca crear un vínculo de confianza con el menor, para luego aislarlo y mantener conversaciones de tipo sexual. Su objetivo es tener encuentros físicos.
- Se debe respetar la edad legal para que una persona tenga redes sociales como TikTok, Instagram, WhatsApp. De esa forma los más pequeños estarán más protegidos.
- Cuidado con videojuegos. Algunos de estos entretenimientos permiten enviarse mensajes entre usuarios, lo que es usado por los acosadores.
- No revelar información. Los niños deben saber que no deben dar ningún dato personal en los juegos.
- Cuidado con las fotos del perfil. Pueden ser vistas por cualquier persona y usadas por deprevados.
- No deben entablar amistad con desconocidos. Solo con gente que conozcan personalmente.
- Desactivar la cámara de la computadora o tablet. También se le puede tapar con cinta adhesiva. Las cámaras podrían ser activadas de forma remota por delincuentes”.
Qué buenos consejos. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








