Juzguen como adultos a menores criminales
Juzguen como adultos a menores criminales

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pescadito frito con yuca sancochada y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de chicha morada. “María, está aumentando en el Perú el número de adolescentes que perpetran gravísimos delitos porque reciben castigos muy suaves.

Cada vez hay más pistoleros menores de 18 años que matan choferes, empresarios o simples vendedores ambulantes por cupos. También están los adolescentes del Liceo Naval que abusaron sexualmente de su compañero.

Por eso, se debe insistir con el proyecto del senador Alejandro Muñante, para que los adolescentes desde los 16 años puedan ser juzgados como adultos si cometen delitos graves como asesinatos, extorsión, violación o secuestro. A esa edad no son niños que no saben lo que hacen, sino que se dan perfecta cuenta del bien y del mal”.

“Las organizaciones criminales reclutan a menores para cometer homicidios. Saben que si los agarran serán enviados unos pocos años a albergues como ‘Maranguita’. Es lo que pasó con el tristemente célebre ‘Gringasho’. La legislación penal debe modernizarse.

Hace unos veinte años, dos niños de entre 11 y 12 años asesinaron a un menor de 9 en Londres, Inglaterra. Al analizar el caso, el juez decidió condenarlos a varios años de prisión. Afirmó que los asesinos, pese a ser pequeños, estaban conscientes de lo que estaban haciendo y merecían una pena. Todo eso debe ir de la mano con devolverle la autoridad a los profesores y directores en los colegios.

Décadas de ideología ‘progresista’ en la educación han terminado por arrinconar a los maestros, quienes no pueden tocar ni con el pétalo de una rosa a los estudiantes, regañarlos ni mandarlos a su casa. En el colmo de esta situación, está prohibida la expulsión de alumnos que consumen drogas y agreden a sus compañeros y hasta a los mismos docentes.

Es decir, las ‘manzanas podridas’ pueden seguir como si nada, riéndose de los profesores y directores, quienes sí pueden ser denunciados y expulsados. Ya basta de eso”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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