Río Rímac.
Río Rímac.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de pollo con frejoles y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de limonada. “María, las autoridades iniciaron la descolmatación del río Rímac, a fin de prevenir desbordes e inundaciones con las lluvias intensas que traerá el fenómeno El Niño Costero.

Lamentablemente, la gente sigue arrojando al cauce cualquier cantidad de basura. Incluso colchones, sillones, animales muertos, desmonte de construcciones y plásticos. Todo va a parar al río y luego al mar. Es un verdadero atentado a la ecología. ¡¡Los ríos no son basureros!!

De estar en Europa, esas personas estarían en la cárcel. Hace solo cien años, el río Rímac era rico en fauna. Cada temporada bajaban camarones, que eran atrapados por los pescadores, junto a peces que luego eran vendidos en la ciudad. Ahora sus aguas son tóxicas y sueltan un hedor insoportable.

En el 2011 se firmó un contrato con la empresa OAS para poner en práctica el proyecto Vía Parque Rímac, que preveía renaturalizar, limpiar y ‘embellecer’ las riberas del río. Asimismo, consistía en crear un gran parque público con áreas verdes, complejos habitacionales y malecones a lo largo de las márgenes del río. Pero se dejó de lado y hoy esa parte de la ciudad luce abandonada.

En unas semanas más llegará el papa León XIV, con una gran comitiva y miles de turistas. ¿Qué pensarán al ver nuestro principal río como una inmensa cloaca? Por mi trabajo, he podido estar en otras capitales de América Latina, como Quito, Santiago, Buenos Aires, Montevideo y Bogotá. Uno siente envidia de ver cómo esas ciudades cuidan a sus ríos. Las riberas son espacios para la familia, con parques, alamedas y bastante seguridad. ¿Por qué no podemos tener eso? ¿Qué es lo que se necesita? Lima no puede prosperar de espaldas a su río principal. Debemos hacer algo, pero ya. La población necesita espacios para el esparcimiento y la familia. Quien gane la alcaldía metropolitana tiene la palabra. Y poner a la capital al nivel de otras en el mundo. Sí se puede”. Gary tiene mucha razón. Me voy, cuídense.

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