
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por una rica ocopa arequipeña, un adobito de chancho y su jarra de chicha morada. “María, vengo conmocionado, triste y furioso a la vez por el caso de ese menor de 16 años, estudiante del colegio Liceo Naval Almirante Guise, quien fue víctima de agresión sexual por sus propios compañeros de colegio.
La Fiscalía dispuso que se recaben los testimonios de diez menores retenidos, además de otras diligencias urgentes orientadas a esclarecer lo que ocurrió. Según el abogado Luis Lamas Puccio, si se comprueba que hubo delito, los culpables podrían ser internados en un centro juvenil hasta por seis años.
El caso es grave. Y siempre digo que todo viene de casa. ¿Cómo son formados estos chicos en sus hogares? ¿Qué consumen en medios o en la calle para tener una actitud así con un prójimo? Eso hay que preguntarse.
Yo pediría a los papás que conversen mucho con sus hijos, que les cuenten si son agredidos, mirarles a la cara y descubrir si la pasan mal, acudir al colegio para averiguar ante un mínimo indicio de agresión. Y actuar de manera inmediata. Por eso, si tu hijo o hija es objeto de bullying, sigue estos consejos:
- Enseña a tus hijos a denunciar el acoso, a los profesores y los padres. Que no se queden callados.
- Hay que exigir a los profesores estar atentos a cualquier señal de acoso. No solo deben dedicarse a impartir cursos. El bullying se produce no solo en las aulas, también en el pasillo, en el patio o en el baño.
- Los maestros deben ser empáticos y escuchar pacientemente si un alumno se acerca para decir que es acosado. No le des la espalda y actúa de inmediato.
- Los papás deben tener buena comunicación con los hijos. Una charla de quince minutos en el desayuno, almuerzo o cena sobre cómo le va en el colegio no te hace perder el tiempo.
- Enséñales a tus hijos a respetar al otro. Desde muy chiquitos debes aconsejarlos a no dañar a nadie ni con la palabra”.
Muy bien, Gary. Me voy, cuídense.








