Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un tallarín saltado de pollo con harto ajicito de pollería y, para tomar, una jarra de chicha morada heladita. “María, vengo conmovido por el caso de los familiares de un paciente fallecido, quienes autorizaron la donación de órganos que permitieron seguir viviendo a cinco personas más. Pese a su inmenso dolor por la pérdida de su ser querido, se repusieron y decidieron que el fallecido podía seguir viviendo en otros pacientes.

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Donaron el hígado que fue trasplantado a un enfermo en el hospital Almenara, los dos riñones se fueron a dos personas que se dializaban y las dos córneas fueron destinadas al INO para salvar dos vidas más. El doctor Arturo Orellana, presidente ejecutivo de EsSalud, destacó este acto de desprendimiento de la familia y los puso como ejemplo de lo que se puede hacer.

Precisamente ayer se celebró el , cirugías de alta complejidad realizadas por especialistas médicos, gracias a donantes vivos y fallecidos, que ayudan a salvar vidas.

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En la actualidad, muchos familiares se resisten a la donación. Ellos quieren enterrar ‘enteritos’ a sus seres queridos o no quieren que los mutilen. Esa es una demostración de falta de solidaridad y empatía.

Si todos donáramos, no habría esas interminables colas de pacientes que necesitan un corazón, un riñón o un hígado sanos. La falta de donación también fomenta la aparición de mafias, que venden órganos por 30 mil o 40 mil soles a gente que lo puede pagar. Pero hay miles que viven con lo justo y esperan el milagro de que aparezca un donante.

Para ello hay que extirpar algunos mitos:

  • Si acepto donar mis órganos, el personal del hospital no se esforzará tanto para salvar mi vida: No creas en eso, el médico siempre se esforzará por ayudar a su paciente y no de la otra persona.
  • Tal vez no esté realmente muerto cuando firmen mi certificado de defunción: A las personas que han aceptado la donación de órganos se les hacen más pruebas (sin costo alguno para sus familias) para determinar que están realmente muertas.
  • La donación de órganos va en contra de mi religión: La donación de órganos concuerda con las creencias de la mayoría de las principales religiones.
  • Soy menor de 18 años. Soy demasiado joven para tomar esta decisión: Basta con ser mayor de edad para ser donante, pero la decisión final la tendrá tu familia.
  • Soy demasiado viejo para donar. Nadie querría mis órganos: No hay una edad límite definida para donar órganos. La decisión de usar tus órganos se basa en criterios médicos estrictos, no en la edad.
  • No tengo buena salud. Nadie querría mis órganos o tejidos: Muy pocas afecciones médicas te descalifican automáticamente para donar órganos. La decisión de utilizar un órgano se basa en criterios médicos estrictos”. Me voy, cuídense.

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