Colegio Liceo Naval Almirante Guise.
Colegio Liceo Naval Almirante Guise.

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz a la jardinera con pollo frito y ensalada de palta. Para tomar pidió una jarrita de naranjada friecita. “María, recién luego del ataque sexual producido contra un escolar del Liceo Naval de San Borja, el Ministerio de Educación decidió aplicar la disciplina en los colegios.

Sin embargo, el caso tiene muchas más aristas, sobre todo tras conocerse los chats en que los presuntos responsables le pedían disculpas a la víctima, pero más parecían bromas. Es decir, estos adolescentes, pese a su corta edad, parecen tener rasgos psicopáticos muy peligrosos, pues incluso dentro del albergue de Maranguita volvieron a atacar a otro alumno.

Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre la clase de hijos que estamos criando y los valores que se han ido extinguiendo en nuestra sociedad. El Internet y las redes sociales están moldeando el alma de los niños y adolescentes en lugar de los padres o el profesor, como era antes. Y lo hacen para mal. Pero también en estas épocas los papás sobreprotegen a los hijos, los engríen demasiado y los hacen sentir como si estuvieran en una burbuja, con derecho a todo.

Para muestra un botón: Entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, la plataforma SíseVe del Ministerio de Educación registró 11,805 reportes de violencia escolar a nivel nacional.

De ellos, más de cinco mil fueron por violencia física y dos mil por agresiones sexuales. ¡Una barbaridad! O sea, los escolares ya no solo tienen que defenderse en la calle, sino también en el mismo colegio.

Por eso es bienvenida la reacción del Gobierno para ponerle un alto a esta situación y poder expulsar a las ‘manzanas podridas’ de los planteles. A raíz del caso Liceo Naval, se conoció denuncias de agresiones y faltas de respeto a los profesores.

Y en muchos colegios los maestros son amenazados de muerte para aprobar a los flojos y esos que nunca entran a clase. Por eso, más disciplina en la casa y en el colegio. No al libertinaje, pues podríamos estar criando monstruos”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.

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