Mi amigo, el fotógrafo Gary, llego al restaurante por unos tallarines verdes con una chuleta frita encima y, para tomar, un agüita de anís al tiempo. “María, terrible lo ocurrido en una residencia de La Molina donde Raúl Sánchez Córdova, de 25 años, quien padecía esquizofrenia, mató a cuchilladas a su abuelita de 85 años y a la señora de 68 que la cuidaba.
Luego de ser detenido por la policía, fue llevado a las oficinas de la Dirincri donde, tras zafarse de sus custodios, saltó al vacío desde el octavo piso, muriendo de forma instantánea. Este es un claro ejemplo de toda la desgracia que puede provocar una persona con mala salud mental.
Muchos no reciben tratamiento y su enfermedad se va agudizando, convirtiéndose en verdaderas bombas de tiempo andantes, pues en cualquier momento pueden desatar baños de sangre. Casos como el de Rául Sánchez, lamentablemente, no son aislados, y menos en nuestro país donde la salud mental no recibe la importancia debida.
Así como acudimos al dentista cuando nos duele un diente, o al médico general por algún malestar, también deberíamos visitar a un psicólogo cada cierto tiempo. Ni siquiera porque tengamos algún mal, sino porque estos profesionales nos ayudan a superar problemas que pueden afectar nuestra vida.
Quién no sufre algún grado de estrés o ansiedad, por mencionar solo dos ejemplos. También están los problemas de depresión, dependencia de alcohol, cigarrillos u otras drogas. Y ni qué decir de las adicciones a los juegos electrónicos. Algunos consejos de los expertos:
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