Plato de comida saludable
Plato de comida saludable

Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un seco de pollo a la norteña con frejoles y salsa criolla. Para tomar pidió una jarrita de maracuyá frozen para bajar el calor. “María, en estos tiempos, todo el mundo se queja de la mala salud. Y los hospitales y clínicas se ven todos los días abarrotados de pacientes. Y eso que ahora hay más opciones para chequearse.

No sé si se han dado cuenta, pero la gente, al menos en las ciudades, anda acelerada, estresada y nerviosa. Todo el mundo se pelea y va por el mundo con cara de pocos amigos. Muchos, además, se pasan horas de horas en el trabajo, pues la cosa está bien difícil y hay que cumplir metas.

El exceso de trabajo siempre nos pasa factura. Al menos debemos cumplir algunas reglas para ayudar a nuestro organismo, como por ejemplo respetar las horas de la comida y almorzar, cenar o tomar desayuno en un ambiente tranquilo, donde uno se relaje, se cuente anécdotas divertidas o chistes. Pero sobre todo uno debe comer bien y sano, dejando de lado las grasas o frituras y preferir las verduras, las frutas y agua.

No digo que eliminemos de plano las frituras, que son bien ricas, sino que se coman muy de vez en cuando y sin excederse. Las grasas saturadas están en el aceite, en los quesos, en los pasteles, en las mantequillas y muchos otros productos más. Por eso, antes de comprar, uno debe ver con detenimiento los empaques y los rótulos.

De otro lado, también debemos evitar las gaseosas y bebidas azucaradas, que dañan nuestro hígado, el tracto intestinal y nos ponen al borde de la diabetes, esa enfermedad silenciosa, o del temible cáncer. Hay que aprender a saciarnos la sed con agua. Este líquido realmente nos quita la sed en una, no como las gaseosas, que uno se toma una botella y siempre quiere más. Es que el azúcar es adictiva.

  • Come menos cantidad en más veces. Hay que aprender a comer lo justo.
  • Reduce tu consumo de carne. Sobre todo a determinada edad. La carne tarda muchos días en digerirse.
  • Bebe mucha agua. Eso ayuda a la digestión y limpia nuestro organismo.
  • Practica ejercicios. Puedes correr, jugar fulbito, vóley o manejar bicicleta. Todo vale.
  • Opta solo por las grasas saludables, como el aceite de oliva, y el que contienen la palta, las aceitunas, los frutos secos o el pescado azul como el atún.
  • Reduce el consumo de sal y azúcar. La comida salada es perjudicial para la salud cardiovascular y, como la demasiado azucarada, impide la pérdida de peso”.

Qué buenos consejos. Me voy, cuídense.

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