
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pollito a la olla con arrocito y ensalada de palta. Para tomar pidió una jarrita con limonada. “María, nuevamente decenas de jóvenes de un colegio de Carabayllo, el Juan Pablo Peregrino, ingresaron a la primera a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, varios de ellos en primer lugar en facultades de Ingeniería y Química. Fue el justo corolario a meses de preparación intensa, dedicación, sacrificio y resiliencia.
Un futuro brillante les espera a esos jóvenes, que en estos momentos son el orgullo de sus padres. El Perú necesita de esa gente, de los estudiosos, trabajadores y honrados y no de esa lacra delincuencial que todos los días mata gente, extorsiona o secuestra.
Mientras esos chicos daban examen en la Ciudad Universitaria, a la misma hora la Policía reubicaba en cárceles de provincias a los integrantes de ‘La Confederación’, la superbanda formada por el alias ‘El Jorobado’ en el penal de Ancón I, que desde sus mismas celdas seguía aterrorizando a transportistas, empresarios y bodegueros con el pago de cupos.
Qué diferencia. Unos chicos estudian todos los días, dejan de ir a fiestas, de salir con sus amigos, en pos de un sueño. Por el otro, lacras humanas que viven del crimen, del homicidio y la violencia. Los muchachos de ahora deben reflejarse en el espejo de los primeros. El delito da una mala vida. La justicia siempre les va a llegar a los hampones. Siempre viven al acecho y son encarcelados. Son la escoria de la sociedad y muy mal vistos. Tienen que huir.
Jhonsson Smit Cruz Torres, ‘Jhonsson Pulpo’, capturado en Bolivia, pasará el resto de su vida en prisión. Nunca más tendrá una vida normal, no podrá salir a pasear con la familia, ir a una fiesta, a la playa, o ver a sus hijos graduarse de la universidad. Estará sepultado de por vida en la Base Naval del Callao. Qué triste vida.
Por eso, jóvenes, si quieren una casa, un carro, viaje, dinero y lo mejor de la vida, estudien, trabajen, sacrifíquense persiguiendo un sueño. Solo así vivirán tranquilos con su conciencia y con la sociedad”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.








