
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un arroz con pollo y papa a la huancaína. Para tomar pidió una jarra con agüita de cebada. “María, terrible el bombazo que delincuentes extranjeros detonaron en la casa de los papás de la cantante Thamara Gómez, en Sullana.
La explosión no causó víctimas, pero sumió en la angustia a los familiares de la artista. La organización criminal que se hace llamar ‘La NG’ le exige el pago de 50 mil soles de cupo, caso contrario atentará contra la vida de ella y sus familiares. Ya es hora de parar esto.
Las bandas se meten con artistas populares que no son millonarios y trabajan para vivir y darle comodidades a su familia. Por eso muchos peruanos se están yendo del país, pues los hampones están extorsionando a todos los negocios y ocupaciones, desde bodeguitas, clínicas, farmacias y empresas de transportes, a taxistas, albañiles y vendedores ambulantes.
Hay que reafirmar el principio de autoridad y darle con todo al hampa. Que los delincuentes vuelvan a temer a la Policía y los jueces. Para empezar, enviarlos a prisiones en la puna, en una isla o en medio de la selva, donde no llegue el Internet ni reciban visitas.
El domingo, ‘Panorama’ pasó videos de la vida de los presos en el penal Castro Castro, mal llamado de ‘máxima seguridad’. Allí se pudo ver que estos gozan de comodidades, como televisores, celulares, licor y buena comida. Hace un tiempo se supo que hasta hacían fiestas chicha.
La presidenta Keiko Fujimori, en lugar de perder el tiempo hablando de su ropa o maquillaje, debe enfrentar este problema sin cesar. Declarar al INPE en reorganización, botando a los elementos podridos y que las cárceles vuelvan a ser espacios donde los criminales paguen sus culpas. También debe haber una purga en la Policía.
Ayer vimos imágenes del juicio a un hampón por remoto. En un momento, un agente le pasa un celular al detenido escondido en un libro. El juez se da cuenta, pero el efectivo lo niega con la mano. A ese nivel hemos llegado: policías trabajando para las mafias y asesinos”. Me voy, cuídense...








