House of Cards (Foto: Netflix)
House of Cards (Foto: Netflix)

Este Búho considera a como uno de los grandes actores de la industria cinematográfica, ganador de dos Oscar por sus magistrales actuaciones en ‘Belleza americana’ y ‘Sospechosos comunes’. Pese a ello, su carrera se vio manchada por acusaciones de índole sexual, de acoso y abuso. Muchas de aquellas demandas multitudinarias cayeron en saco roto y otras se resolvieron en acuerdos privados. Ninguna con una sentencia firme.

Desde que se hicieron públicas, el actor fue considerado un paria y fue alejado de todas aquellas actividades en las que antes era recibido con alfombra roja. Después de muchos años de destierro, hace unos días, Spacey reapareció por todo lo alto en el Festival de Cannes, noticia que todos sus fans celebramos.

Además de sus películas, Spacey ha protagonizado una de las series más alucinantes que se haya realizado: ‘House of cards’. La descubrí tarde, porque no sigo las modas. Pero comprobé que sus personajes eran parecidos a nuestros personajillos políticos. En ella, Spacey interpreta al siniestro senador demócrata por Carolina del Sur, Francis Underwood, quien a punta de traiciones, engaños y hasta asesinatos, llega a la Presidencia de la República junto a su bellísima esposa Claire, encarnada extraordinariamente por Robin Wright.

La serie nos muestra que en realidad en la Casa Blanca gobierna ‘un monstruo de dos cabezas’. El presidente y su esposa. Frank no da un paso sin consultárselo a Claire. Muchas veces, pese a que él ya tiene una decisión tomada, al final la última palabra la tiene ella. En esa pareja no hay amor. Hay solo una sociedad comercial y de intereses.

Aparte, ella le sacó la vuelta con un fotógrafo a quien al final traicionó; mientras su esposo la engañó con una periodista que lo ayudó a encumbrarse y, al final, cuando la chica se da cuenta de que estaba apoyando a un monstruo, él la arroja a las vías del Metro. En esa pareja no hay nada sincero. Bueno, ambos sí sienten amor, pero por el poder.

Por eso proclaman y se sienten orgullosos de no tener hijos, pues una familia arruinaría su capacidad de dedicarse solo a acumular más poder y ejercer dominio sobre los otros, llámese opositores republicanos, presidentes rusos o chinos.

Esta pareja presidencial es tan malévola que –solo les relataré un episodio de la tercera temporada- decide invitar al presidente de Rusia, Victor Petrov (Lars Mikkelsen), quien viene a ser Vladimir Putin. Lo invitan a ‘la primera visita histórica’ de un presidente ruso a EE.UU. También convocan a la cena a tres importantes líderes opositores de su régimen. Ellos le hacen pasar un roche a Petrov, a quien astutamente habían sentado junto a la sensual primera dama norteamericana. Era parte del plan que Claire coquetee con un presidente divorciado, sin primera dama a la vista.

El mandatario norteamericano estaba al frente. Pero Petrov se da cuenta del jueguito y le dice en el oído a la primera dama: ‘Tu esposo es, como se dice aquí, un alcahuete. Me pone a su mujer para llegar a un acuerdo’. Luego el ruso obliga a los comensales a beber el mejor vodka que cuesta 50 mil dólares la botella una y otra vez. Ya ebrios, Frank es obligado a cantar con el pianista invitado y lo hace muy bien. Pero el ruso está embalado y también agarra el micro y se manda con una canción seguido por sus compatriotas.

Y el final de esa noche es de película. Petrov saca a bailar a la primera dama y ¡le da un chape en medio del salón! ¡Podía estallar la tercera guerra mundial! Pero Frank es ‘cara de palo’, se hace el loco y solo da por terminada la fiesta, pero invita a su par ruso a fumar habanos cubanos en el sótano. ‘Son de contrabando’. Y le dice: ‘¿Acostumbras a besar a todas las esposas de los presidentes que visitas?’. ‘No, porque no todas son como tu mujer’, le responde el ruso y se va a dormir.

En la alcoba matrimonial Frank está pensando seriamente en desistir del proyecto que deseaba que el ruso aprobara: colocar una fuerza multinacional en Medio Oriente para poner a raya a los grupos terroristas de Siria e Irán. El ruso se negaba de plano, pero Claire antes de dormir le dice: ‘No retrocedas, el ruso es inteligente, sí, pero en el fondo es un matón. No le tengas miedo’. Y se duerme sin darle ni un beso de buenas noches.

Al día siguiente, el presidente norteamericano cancela la conferencia conjunta con Petrov y lo invita a retirarse de la Casa Blanca por la puerta falsa. Esa trascendental decisión la había tomado la primera dama en la alcoba. La serie duró seis temporadas, pero en la última no participa Spacey por las acusaciones que se le atribuyeron y el escándalo sexual que lo arrastró. Una pena. Apago el televisor.

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