Este Búho ve con desazón la brutal violencia con la que siguen operando las mafias criminales en el país, que se sienten impunes. Se burlan de los estados de emergencia del gobierno y se ríen de los policías y de los militares, pues matan a todas horas y en cualquier lugar. Ni bien comenzaba el nuevo año ya estaban asesinando a tres personas más en la bocatoma de una mina en Pataz, La Libertad, donde la minería ilegal campea, pues obtienen miles de millones de soles con oro manchado de sangre. Y horas después, en Carabayllo, extorsionadores con ¡¡dos en moto!! balearon a la agrupación de cumbia Carlos Miguel y Orquesta, dejando dos músicos heridos.
El presidente José Jerí sigue apareciendo por todos lados con la camisa remangada, pero hasta ahora no marca ninguna diferencia. No soluciona nada. Quiso imitar a Bukele, pero la criminalidad sigue en aumento. El 2025 fue trágico, pues se registraron 2 mil 213 homicidios, según datos del Sistema Informático Nacional de Defunciones. Fue el año más sangriento de los últimos tiempos en nuestro país. Vamos de mal en peor.
La delincuencia es un tema gravísimo que toca las fibras más sensibles de los peruanos, que ya están hartos de tantos crímenes, y que puede explotarle en la cara al mandatario. Como le pasó a Dina Boluarte. Basta recordar que el 8 de octubre del año pasado los extorsionadores perpetraron un cobarde atentado contra la orquesta de cumbia Agua Marina, cuando hacía un show en Chorrillos. Los músicos fueron baleados y solo dos días después Boluarte fue vacada. Como decía, la gente está harta de tener que salir a trabajar con el miedo de no saber si volverá a casa con vida o en un ataúd.
El año pasado unos setenta humildes trabajadores del transporte público fueron asesinados por delincuentes que cobran cupos y, si el gobierno no hace algo, las cifras de fallecidos aumentarán en este 2026.
Otro flagelo es la minería ilegal. Las tres recientes muertes en Pataz son solo el último capítulo del horror que provocan las mafias criminales en esa zona del norte del país y en muchas otras, como en Madre de Dios, Cusco, Puno, Áncash. Hay demasiada plata sucia proveniente del oro ilegal con que pagan a sicarios, malos policías, fiscales y jueces. Encima, desde hace años financian las campañas millonarias de políticos corruptos que una vez en el Congreso se dedican a defender sus oscuros intereses.
Esta actividad ilegal mueve unos doce mil millones de dólares al año, y para continuar obteniendo esas ganancias no les importa destruir el medio ambiente. Arrasan con la Amazonía, no pagan impuestos, fomentan la prostitución, incluso infantil, no reconocen derechos laborales de los trabajadores a los que explotan como esclavos y protagonizan constantes matanzas, con terribles torturas incluidas.
Hace unos años El Comercio publicó fotos satelitales que mostraban la inmisericorde deforestación que la minería ilegal perpetraba en la Reserva Nacional de Tambopata. Las imágenes enseñaban el antes y el después de esa zona afectada de Madre de Dios. Cientos de hectáreas de selva virgen fueron reducidas a fango. Los árboles talados y los residuos químicos hacían imposible el resurgimiento de cualquier forma de vida.
Por eso indigna que ciertos congresistas luchen con desesperación, gratis no lo hacen, para ampliar el tan mentado Reinfo, que es el escudo tras el que se esconden las organizaciones criminales para seguir malogrando al país. El Estado sigue cediendo a la presión de las economías criminales a las que, además, empodera. Por eso sus representantes se jactan de tener influencia en el Parlamento y en las más altas esferas del poder. Ojalá que el próximo presidente tenga los pantalones bien puestos y los enfrente sin temor. Apago el televisor.
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