En estos momentos es cuando más se necesita a un jefe de Estado con capacidad para concertar. (Andina)
En estos momentos es cuando más se necesita a un jefe de Estado con capacidad para concertar. (Andina)

Este Búho abrió sus ojazos y siguió desde temprano y con bastante atención la jornada electoral de ayer, clave para el futuro del país. . De esa fractura no hay dudas, pero las cifras lo dejan claramente establecido.

La persona que ocupe Palacio de Gobierno desde este 28 de julio deberá trabajar sin descanso, con honestidad y valentía para ir acortando las brechas de desigualdad entre los sectores más favorecidos y los que menos tienen. Solo así se comenzarán a curar viejas heridas.

En estos momentos es cuando más se necesita a un jefe de Estado con capacidad para concertar. Hoy más que nunca necesitamos unirnos y dejar de lado las confrontaciones que solo engendran odios. Basta ya de enfrentar a las regiones con Lima. Nada más absurdo, pues casi todos los habitantes de la capital son provincianos o hijos de provincianos.

Sobre el centralismo, es una falacia interesada que no deja de ser repetida, pues desde hace años los gobiernos regionales y municipales reciben miles de millones de soles para hacer obras y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Pero sus autoridades no las hacen o en el camino desaparecen esos recursos sin explicación y luego se lavan las manos culpando a Lima.

Los ciudadanos de las regiones tienen el derecho y el deber de fiscalizar a sus autoridades. Pero volviendo a la jornada de ayer, felizmente no se registraron los vergonzosos hechos de la primera vuelta ocurridos en algunos distritos de Lima.

Pese a ello, fueron denunciados sospechosos casos de cédulas de votación rayadas en colegios de Miraflores, La Molina, San Borja, Los Olivos y otras zonas de la capital, lo que retrasó o impidió abrir algunas mesas. Estos casos, que dan la impresión de ser sistemáticos, pues no parecen casuales, causan preocupación y deberán ser investigados para descubrir a sus autores y sus motivaciones.

Lamentablemente, tras el desmadre del 12 de abril último, la ciudadanía no tiene confianza en la ONPE, como así lo expresaban, por ejemplo, en redes sociales. Esto no puede ocurrir en un país democrático que necesita autoridades con legitimidad, por lo que debe trabajarse para cambiar la percepción de la gente.

El país no puede esperar un minuto más para comenzar a solucionar sus grandes problemas luego de cinco años perdidos tras la llegada de Pedro Castillo al poder. Ha sido un lustro echado al tacho y en el que pudimos tener un importante crecimiento, en parte por los precios de los minerales que alcanzaron máximos históricos. La inseguridad ciudadana, la pobreza, el desempleo y la corrupción son las principales tareas a resolver. La labor será titánica. Sobre todo en la lucha contra la delincuencia por el avance descontrolado de las extorsiones desde el 2021, que vienen acabando con la vida de miles de peruanos cuyo único pecado fue trabajar duro por sus familias.

No se puede normalizar que los criminales baleen a los conductores de buses con pasajeros, como ocurre a diario. Un requisito indispensable para atraer las inversiones, que son las que crean puestos de trabajo formales y reducen la pobreza, es derrotar a las mafias criminales, los terroristas de estos tiempos.

Estas organizaciones no solo espantan las inversiones que pudieran llegar, sino que van acabando con las que ya están iniciadas. Son incontables los negocios, especialmente chicos y medianos, que vienen cerrando porque mataron a sus dueños o empleados, los dinamitaron, o no pudieron seguir pagando más cupos.

También se deberá dar un golpe de timón en la lucha contra la minería ilegal, ese flagelo que mueve miles de millones de dólares manchados de sangre cada año y que destruye la Amazonía. Los resultados al conteo rápido en Ipsos y Datum de anoche dan una ligera ventaja a Sánchez sobre Keiko. Hay que tener paciencia y esperar los resultados finales. Apago el televisor.

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