La relación de pareja también educa. Los hijos observan cómo sus padres se quieren, resuelven conflictos y ponen límites, y esas experiencias pueden convertirse en modelos para sus futuras relaciones. Foto: Istock
La relación de pareja también educa. Los hijos observan cómo sus padres se quieren, resuelven conflictos y ponen límites, y esas experiencias pueden convertirse en modelos para sus futuras relaciones. Foto: Istock

¿Se puede ser una mala pareja y un buen papá? Aunque ambos roles están relacionados, un hombre puede tener dificultades para construir una relación sana con la madre de sus hijos y, al mismo tiempo, mantener un vínculo cercano, amoroso y responsable con ellos. Sin embargo, esto no significa que una faceta no influya en la otra.

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“Un hombre puede fracasar en su relación de pareja por infidelidades, inmadurez emocional o incapacidad para construir un vínculo sano. Sin embargo, puede mostrarse presente, amoroso y comprometido con sus hijos”, explica la psicóloga Juliana Sequera.

La especialista advierte que los hijos no solo aprenden de aquello que sus padres les dicen o hacen directamente, sino también de lo que observan en casa. Por ello, la manera en que un padre trata a su pareja puede influir en la forma en que los pequeños entienden el amor, el respeto y las relaciones.

Ser un buen padre implica mucho más que proveer o estar presente. También significa convertirse en un modelo de respeto, responsabilidad y coherencia”, señala Sequera. Así, aunque es posible separar ambos roles en determinadas circunstancias, estos nunca están completamente desligados.

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