Un motivo de consulta frecuente de los padres es la forma de caminar de sus niños. En la mayoría de los casos, se preocupan porque sus hijos avanzan con los “pies hacia dentro”, , rodillas arqueadas o juntas, entre otros problemas.

Para el jefe del servicio de ortopedia y traumatología de la Clínica San Juan de Dios, Pablo Romero, estas condiciones son normales y parte del desarrollo fisiológico de los menores. No obstante, los progenitores deben  y recibir un tratamiento adecuado.

Según menciona el especialista, es fundamental realizar un diagnóstico oportuno, pues el inicio precoz del tratamiento incide directamente en el resultado y en la necesidad de realizar o no intervenciones quirúrgicas.

“Los padres deben entender que entre los 2 a 7 años, sus hijos pueden presentar esas condiciones, que desaparecen por sí solas. No es necesario que usen zapatos ortopédicos porque eso no los van a sanar”, aclara.

CIRUGÍAS

Sugiere que, si el menor tiene dolencia en el pie, presenta o, etc., y ya tiene 10 años acuda a un médico quien determinará si debe ser intervenido quirúrgicamente o realizar una osteotomía.

El galeno indicó además que se presentan diversos tipos de traumatologías como los genéticos, congénitos, del desarrollo y adquiridos. Este último por un accidente o por enfermedades como el , trastornos muy comunes en los últimos años por la pandemia.

“Muchos acuden a consulta con sus niños o adolescentes por fracturas en el fémur, tibia y otras partes del cuerpo debido al exceso de peso que presentan”, indica. Romero aconseja, que sus hijos lleven un estilo de vida saludable desde pequeños, hacer ejercicios, deporte 3 veces por semana y más actividades.

También en el embarazo, se hacen chequeos para saber cómo viene el menor o si presenta una displasia, esguince, una fractura en el esqueleto locomotor. Esos traumatismos no son siempre evidentes en la primera ecografía.

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