COLUMNA NIÑOS SANOS Y FELICES. El golpe de calor es la elevación descontrolada de la temperatura interna porque los mecanismos termorreguladores del cuerpo fallan, pudiendo llevar, si no se controla, a la falla de muchos órganos y en consecuencia a la muerte.
Los niños (cuanto más pequeños) son más vulnerables al golpe de calor porque sus cuerpos tienen menos capacidad para regular la temperatura.
¿Qué signos y síntomas observamos? Aumento súbito de la temperatura, acompañado de dolor de cabeza, fatiga, náuseas, vómitos, calambres, salpullido, confusión y pérdida de conciencia.
¿Cómo actuamos ante esa emergencia? Buscar un lugar fresco, aligerar la ropa, dar aire, mojar el cuerpo con paños húmedos en cabeza, abdomen, muslos y brazos, y ofrecer agua fresca para tomar por sorbos.
Para prevenir esta emergencia debemos hidratarnos, usar ropa ligera de algodón y de colores claros, así como evitar horas punta del sol y esfuerzos físicos en los momentos de mayor exposición solar.
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