Se dice que el tabaco contiene 4 700 sustancias tóxicas que dañan el organismo. Pero lo que pocos mencionan es que en las mujeres su consumo produce consecuencias serias y específicas. ¿Cuáles son estás? Te las detalleremos a continuación con la ayuda de una neumóloga y un cirujano torácico.
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El consumo de tabaco en mujeres adelanta el inicio de la menopausia, al alterar las hormonas femeninas (especialmente los estrógenos); las pone en riesgo de padecer diversos tipos de cáncer entre los que destacan los de lengua, boca, faringe, cuello uterino y mama; debilita sus huesos, ya que ciertos componentes del humo impiden la absorción del calcio; las predispone a la aparición de cataratas y diminuye la fertilidad.
Y por si fuera poco, perjudica severamente su aspecto físico. La doctora Katherine Gutarra, neumóloga de Oncosalud, detalla que algunos de sus efectos negativos visibles son la aparición prematura de arrugas faciales. “Los diferentes agentes químicos que contiene el cigarrillo disminuyen los niveles de vitamina A, ocasionando el envejecimiento precoz”.
El tabaco también daña el esmalte de los dientes y hace que luzcan amarillentos. Asimismo, el fumar y el cuidar el cabello son dos actividades incompatibles, ya que esta actividad nociva ocasiona pérdida de brillo, vitalidad y caída capilar.
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Según el doctor Julio Rivera Torres, cirujano torácico de Oncosalud, las huellas que produce el fumar no son percibidas casi nunca porque se cree que el hábito:
El cigarrillo es de 6 a 8 veces más adictivo que el alcohol y puede generar una dependencia más fuerte que la droga heroína. En la combustión del cigarrillo se encuentra: alquitrán, azufre, formol, amoniaco, arsénico (utilizado en veneno para ratas) y acetona.
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