Familia

Pavo navideño: cómo comenzó esta tradición que no puede faltar en tu mesa

Desde sus orígenes hasta convertirse en el plato estrella de la cena navideña, descubre cómo y por qué el pavo se volvió imprescindible en nuestras mesas durante las fiestas.
El pavo no siempre fue el protagonista de la Navidad. Te contamos la historia detrás de esta tradición. Foto: iStock.

La tradicional cena de Navidad, festividad cristiana del nacimiento del Hijo de Dios, suele tener al pavo asado en la mesa familiar.

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Declarado el cristianismo como religión oficial y única en el Imperio romano (en el año 380 d. C. con el Edicto de Tesalónica, promulgado por el emperador Teodosio I), la cena navideña se convirtió en parte de la celebración.

Ilustración publicada en Estados Unidos en 1906.

Cristianos ricos y pobres, estos últimos con sus ahorros y en la medida de sus posibilidades, comían en Navidad lo más rico y abundante que podían en torno a la mesa de sus casas.

En la época medieval, el menú incluía carnes de cisne, faisán, pato, pavo real, ganso, pollo, jabalí o vacuno.

Las cosas cambiaron cuando el pavo —de origen mexicano, el guajolote— fue llevado a Europa, cuando el ganso era el más consumido en Navidad.

En 1526, William Strickland —un navegante puritano, un cristiano muy religioso— compró seis pavos a comerciantes nativos americanos y, tras prepararlos, los vendió en la ciudad de Bristol (Reino Unido) a dos centavos la pieza.

El pavo al horno es clásico en las cenas navideños y de Año Nuevo. Foto: Istock.

Strickland colocó en el escudo de armas de su familia a ‘un pavo espléndido y orgulloso’.

El exquisito sabor del pavo y lo fácil de trozarlo hizo que poco a poco se extendiera por todo el mundo la costumbre de servirlo en la cena navideña.

DATITO

En Estados Unidos y Canadá, el pavo también es indispensable durante las cenas del Día de Acción de Gracias, que se celebra el cuarto jueves de noviembre. Esa fecha se recuerda el año 1621, cuando colonos ingleses (peregrinos), en Plymouth, compartieron una comida de tres días con miembros de la tribu Wampanoag, luego de su primera cosecha exitosa. Y, por supuesto, cenaron pavo asado.

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