“¡Vaya! Quiere saltar esa valla para coger unas bayas. Esperemos que no vaya muy borracho”. ¿Cuántas veces te has confundido con estas palabras? De pronto muchas, pero antes de la explicación, te recordamos que vaya, valla y baya son palabras homófonas, es decir, suenan igual, aunque tienen distinto significado.
Empecemos por vaya. Esta palabra es la conjugación del verbo ir.
Ejemplos: Me pide que vaya a dormir. / Espero que vaya temprano.
Es también un imperativo de cortesía referido a la tercera persona (usted).
Ejemplo: Vaya usted en ese bus.
Además, puede ser una interjección para expresar sorpresa, alegría, decepción o admiración (¡Vaya noticia!).
Valla, en tanto, es un sustantivo femenino y se refiere a una cerca, un obstáculo que se debe saltar en una carrera, un muro para proteger y/o delimitar un lugar o un cartel publicitario.
Ejemplos: Colocaré una valla alrededor de la casa. / Saltó la última valla y ganó la meta. / Esa valla publicita la venta de terrenos.
Por otro lado, baya es un fruto (carnoso) con semillas rodeadas de pulpa, como la uva, el tomate o el arándano
Ejemplo: A los cuervos les gustan las bayas silvestres.
Al escuchar términos que suenan igual, se recomienda identificar el contexto de la oración para saber qué palabra homófona se está empleando.
El término homófono proviene del griego homo (igual) y phono (sonido). En las palabras homófonas, el sonido es idéntico porque su pronunciación es la misma en el habla cotidiana, aunque la escritura es diferente en la mayoría de veces porque cambia alguna letra: muchas veces la b y la v, y en otros casos aparece la h o ella no está en la palabra por la que se confunde con otra.
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