
Había una vez una pareja de esposos que tenía dos hijos. Pedro, el mayor, era un chico muy miedoso, y Juan, el pequeño, era todo lo contrario. No tenía miedo de nada. Por eso la gente lo llamaba Juan sin miedo.
Un día, él decidió salir de su casa en busca de aventuras. Él quería conocer el miedo. Caminando por el bosque, apareció una bruja de terrible aspecto. Ella no logró impresionar al joven y huyó ante el fracaso. Luego se encontró con un ogro espantoso que terminó golpeado por los azotes del muchacho.

Algunos días después, Juan se enteró de que había un castillo embrujado por un malvado mago. El rey había decretado que quien pudiera pasar una noche entera ahí, le daría la mano de su hija. Decidido a ganar el reto, el muchacho entró al palacio y, al ocultarse el sol, salieron a su encuentro los espíritus más aterradores.
La primera noche aparecieron gatos gigantes y fantasmas; el joven, lejos de asustarse, los ignoró y se puso a jugar con ellos. La segunda noche, un cadáver descuartizado cayó por la chimenea y se puso ante sus ojos, pero Juan se limitó a apartarlo para poder dormir. La tercera noche se enfrentó al mismísimo mago en un duelo de fuerza, venciéndolo al atrapar su barba en un yunque.
Todos se enteraron de su hazaña y él pudo casarse con la princesa, pero no había logrado sentir miedo.
Una mañana, mientras dormía, ella le lanzó agua helada. El pobre creyó morir del susto. ¡Por fin conoció el miedo! Juan agradeció a su esposa haberle hecho sentir miedo, algo que todo el mundo conoce.

DATITO
El cuento ‘Juan sin miedo’, cuyo título original en alemán es ‘Märchen von einem, der auszog, das Fürchten zu lernen’, que significa ‘Cuento de uno que partió para aprender lo que era el miedo’, fue publicado por primera vez en 1812 por los Hermanos Grimm (Jacob y Wilhelm) en su colección de ‘Cuentos de la infancia y del hogar’ (Kinder- und Hausmärchen) en Alemania. No fue inventado por ellos, sino recopilado de historias populares que llevaban siglos circulando de boca en boca en Europa.










