La gente está acostumbrada a ver conflictos entre personas, ya sea en la vida real o en redes sociales, pero el impacto es mayor cuando los protagonistas del pleito son familiares, incluso hermanos. Estos casos, lamentablemente, no son aislados y en muchas situaciones la rivalidad se arrastra desde la infancia.
La psicóloga Lizeth Limas explica que la diferencia de personalidades, el favoritismo, los celos y el dinero son las causas más frecuentes de estos enfrentamientos.
“Está comprobado que el tema económico es uno de los más fuertes que desencadena los desacuerdos”, subraya.
Limas ahonda en el tema y señala que los patrones de la niñez que no se han sanado incentivan a que los hermanos crezcan con resentimiento.
“Están enfocados en demostrar quién es más exitoso, quién tiene mayor atención de los papás. La idea es demostrar que lo tienen todo”, indica.
HACER LAS PASES
No todo está perdido y la experta considera que sí hay oportunidad de volver a unir los lazos entre familiares, siempre y cuando exista la predisposición de comunicarse y se dé prioridad al respeto, la empatía y los límites.
En tanto, los padres y parientes cercanos deben evitar apoyar a una de las partes o hacer comparaciones. Es mejor escuchar y aconsejar sin juzgar.
DATITO
Los familiares pueden incentivar a que los hermanos acudan a terapia para mejorar la relación y no ‘meter cizaña’ entre ellos.
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