Ante un caso de acoso escolar, es fundamental actuar con rapidez, mantener la calma y poner la seguridad emocional y física del niño en primer plano. Foto: Istock
Ante un caso de acoso escolar, es fundamental actuar con rapidez, mantener la calma y poner la seguridad emocional y física del niño en primer plano. Foto: Istock

Hay niños que empiezan a inventar excusas para no ir al colegio. Otros dejan de hablar, duermen mal, comen menos o pierden el interés por actividades que antes disfrutaban. Detrás de esos cambios puede existir una experiencia de acoso escolar que no saben cómo contar.

Mira también:

El bullying no es una simple broma ni una etapa que deba soportarse para aprender a ser fuerte. Cuando las humillaciones, amenazas o exclusiones se repiten, pueden afectar la autoestima, la seguridad y la confianza en los demás. A veces, el daño continúa incluso después de que las agresiones terminan.

Como adultos, necesitamos observar sin sacar conclusiones apresuradas. Preguntar con calma, escuchar sin minimizar y buscar apoyo en la escuela estos son pasos importantes. Si el malestar persiste, la atención psicológica puede ayudar al niño a recuperar su bienestar.

También es importante evitar enfrentar al niño con quienes lo agreden sin un plan de protección. La respuesta de la escuela debe ser seria, discreta y sostenida. Pedir ayuda es una forma de protegerlos.

Ningún niño debería sentir que tiene que enfrentar el miedo en soledad.

TE VA A INTERESAR:

Contenido sugerido

Contenido GEC