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Hígado graso: señales de alerta y cómo prevenirlo

En su columna semanal, el geriatra Carlos Sandoval explica por qué esta condición puede avanzar sin síntomas y qué cambios en la alimentación ayudan a reducir la acumulación de grasa en el hígado.
En las primeras etapas del hígado graso, la gran mayoría de las personas no siente ningún síntoma. Foto: composición/Istock

Luis, de 75 años, acude preocupado porque le realizaron una ecografía de abdomen y le dijeron que sufría de hígado graso.

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El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es la acumulación excesiva de grasa en el hígado, que puede degenerar en hepatitis, fibrosis hepática (cirrosis) e incluso en cáncer.

Generalmente, no presenta signos ni síntomas y uno lo descubre cuando se ha realizado análisis de hígado o una ecografía abdominal. Se presenta generalmente en personas con exceso de peso, aunque también puede presentarse en personas delgadas que consumen alcohol, gaseosas, comidas procesadas y cantidades excesivas de medicamentos.

Contrariamente a lo que se piensa, el tratamiento del hígado graso consiste en disminuir el consumo de carbohidratos, como dulces, harinas, arroz, fideos y comidas procesadas, como embutidos, además de evitar el alcohol.

Luis inició una dieta baja en carbohidratos y eliminó el consumo de gaseosas. Ahora tiene un hígado sano.

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