Luis, de 75 años, acude preocupado porque le realizaron una ecografía de abdomen y le dijeron que sufría de hígado graso.
El hígado graso, también conocido como esteatosis hepática, es la acumulación excesiva de grasa en el hígado, que puede degenerar en hepatitis, fibrosis hepática (cirrosis) e incluso en cáncer.
Generalmente, no presenta signos ni síntomas y uno lo descubre cuando se ha realizado análisis de hígado o una ecografía abdominal. Se presenta generalmente en personas con exceso de peso, aunque también puede presentarse en personas delgadas que consumen alcohol, gaseosas, comidas procesadas y cantidades excesivas de medicamentos.
Contrariamente a lo que se piensa, el tratamiento del hígado graso consiste en disminuir el consumo de carbohidratos, como dulces, harinas, arroz, fideos y comidas procesadas, como embutidos, además de evitar el alcohol.
Luis inició una dieta baja en carbohidratos y eliminó el consumo de gaseosas. Ahora tiene un hígado sano.
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