¡Tenemos un nuevo orgullo de cuatro patas! El chaku andino, también conocido como chaku cusqueño, acaba de recibir el reconocimiento de la Federación Canina Americana (Fecam), que lo distingue como una raza originaria del Perú.
Para Jaime Rodríguez, presidente de la Asociación Canófila Peruana, este logro significa reconocer un legado y poner en el mapa mundial a las comunidades altoandinas, donde este perro ha acompañado a familias ganaderas durante generaciones.
¿Su mayor virtud? Llevar el instinto de pastor en la sangre. “Es un perro muy atento, muy despierto a todo su entorno”, afirma Rodríguez, quien lideró el proyecto de investigación.
Para muestra una anécdota: su propio chaku, al no tener alpacas u ovejas que guiar, se dedica a reunir a los patos que salen del estanque y conducirlos de vuelta, sin morderlos.
De pelaje abundante y semiondulado, con una capa interna que lo protege del frío, este perro está presente en regiones como Cusco, Puno, Ayacucho y Apurímac. También puede adaptarse fácilmente a climas cálidos como el de la costa peruana.
“Todavía no hay evidencias arqueológicas que confirmen su origen prehispánico, pero esperamos que más adelante haya novedades”, señala el cinólogo. Ahora el desafío —indica— es identificar más ejemplares, promover su conservación y gestionar que sea declarado patrimonio cultural.
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