Rebeca Escribens abrió una faceta poco conocida de sus primeros años laborales durante su conversación en el podcast ‘Café con la Chevez’ de Trome. La conductora repasó distintas etapas de su vida y, entre ellas, recordó su experiencia como anfitriona, una época en la que tuvo que afrontar situaciones incómodas que marcaron su forma de hacerse respetar.
Al ser consultada por los episodios con hombres mañosos, la presentadora reconoció que no fueron pocos. Sin embargo, también explicó que con el paso de los años aprendió a marcar límites y defender su espacio sin importar quién estuviera frente a ella. “Los mañosos no faltaban, claro. Me huyen ahora”, comentó.
La conductora sostuvo que la personalidad también se forma a partir de las experiencias. En ese sentido, destacó que hoy se considera una mujer con carácter y que procura tratar a todas las personas bajo el mismo principio, sin importar el cargo que ocupen.
“No, para mí todos merecen el mismo respeto, todos merecen el saludo y, si alguien te falta el respeto, tú le das nomás con lo que tengas encima, sea quien sea”, sostuvo.
Ese episodio terminó por marcar uno de esos momentos en los que decidió defenderse. Cuando los entrevistadores le preguntaron si había llegado a quitarse el zapato, Rebeca confirmó que sí y reveló que aquella reacción tuvo una consecuencia directa sobre su trabajo.
“Yo sí me saqué. Me despidieron. Ahí te tienes que hacer respetar a la fuerza”, señaló.
La también conductora explicó que el sujeto tuvo una actitud que le resultó incómoda mientras ella cumplía con sus funciones. Aunque aseguró que en ese entonces todavía no tenía la experiencia que posee actualmente, decidió confrontarlo por considerar que había cruzado un límite.
“No, no. Me hizo un queco ahí. ¿Qué le pasa, qué tiene? Y lo miraba, así me hacía. ¿Qué tiene en la cara? No era tan avispada como ahora, pero sí le dije: ‘Usted se ha equivocado conmigo’ y agarré y no sé qué y dejé el vestido, tiré los volantes y me fui. No me pagaron, pero no me importa”, comentó la figura de América Televisión.
La experiencia, según su propio relato, no quedó como un simple recuerdo laboral. Rebeca también reflexionó sobre la forma en que la vida moldea a las personas a partir de aquello que atraviesan y sostuvo que, pese a los momentos difíciles, considera que el balance ha sido favorable para ella.
Durante la conversación, además, la presentadora abordó otro aspecto personal que descubrió con el paso del tiempo. Contó que recién a los 38 años comprendió que tenía TDAH, después de acudir a una psicóloga, y explicó que desde pequeña había sentido que era diferente.
“Recién a los 38 años, porque yo siempre me sentí rara, siempre me sentí diferente, siempre sentí que no encajaba, siempre me sentía rara y hasta equivocada por hacer las cosas de manera distinta al otro, desde querer leer un libro, que siempre lo empiezo de atrás hacia adelante…”, precisó la conductora de ‘América Hoy’.
A partir de ese proceso, la actriz encontró una explicación para algunas características que había notado durante su vida. Asimismo, recordó que años atrás decidió consultar con su psicoterapeuta porque quería entender mejor su manera particular de procesar las cosas.
“Y ahora con las redes, pues, tenemos mayor alcance y herramientas. Por eso es que hace 11 años dije: ‘Voy a preguntarle a mi psicoterapeuta a ver de qué raza soy, de qué planeta vengo, por favor, qué constelación me hizo. Yo necesito saber y ya, pues, él me hizo hacer un test y todo el rollo’”, aseveró.
Otro momento de la entrevista surgió cuando le preguntaron si le molestaban las personas que califican de ‘loca’ su particular forma de ser. Lejos de tomarlo como una ofensa, la conductora explicó que recibe esa expresión de una manera completamente distinta.
“Me encanta. Es como decir qué mamacita eres. A mí me encanta que me digan que estoy loca, porque, ¿sabes qué?, si ser loca es decir y hacer las cosas a tu manera, sin hacerle daño a nadie, entonces me encanta ser loca”, añadió.
De esta forma, Rebeca Escribens repasó diferentes episodios de su vida durante su charla en ‘Café con la Chevez’, desde una experiencia laboral que terminó con su salida de un empleo hasta el proceso personal que la llevó a comprender mejor algunos aspectos de su forma de ser.
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