Monserrat Seminario rompe las cadenas del pasado tras 17 años de postergar su vida, sus sueños y su bienestar para dedicarse por completo al cuidado de ‘Melcochita’. Con una imagen renovada y decidida a otorgarle el divorcio legal, la piurana cierra definitivamente ese capítulo. Hoy se prioriza a sí misma, recupera su esencia y se declara lista para volver a enamorarse, dejando en claro que con el cómico no regresará ni por error.
Acabas de cumplir 43 años y, después de muchos años, estás soltera. ¿Te imaginaste que te ibas a separar de ‘Melcochita’?
No. Sin embargo, las cosas en un matrimonio se van desgastando con el tiempo y una ya se va haciendo la idea. En una relación siempre hay pleitos, pero en nuestro caso los problemas no eran solo entre nosotros como pareja, sino que también venían por parte de las familias.
Conociste a ‘Melcochita’ cuando tenías apenas 22 años y le dedicaste 17 años de tu vida...
Por eso me da rabia que ahora venga cualquier estúpida a querer dársela de viva y opinar. Además, deseo aclarar que cuando él me conoció, yo trabajaba. No era ninguna vaga.
Desde el inicio de tu relación te señalaron como la ‘otra’. ¿Él te comentó que tenía una conviviente estable en Lima?
Nunca mencionó nada de eso. Él era superdetallista conmigo, aceptaba a mi hijo y lo llevaba a todos lados con nosotros. Cuando un hombre te quiere enamorar, te miente y te engaña, y una, como tonta, le cree. Me decía que era un hombre libre.
¿Llegó Pablo a ponerse en tu contra por los comentarios de su hija?
Su hija Susan tenía una obsesión enfermiza con él; lo manipulaba, controlaba y trataba mal. Ella me ponía hombres, inventaba chismes y me calumniaba diciendo que le era infiel a su padre. Pablo llegó a botarme de la casa varias veces, cuando yo tenía a una bebé en brazos y estaba embarazada de mi otra hija. Así de desalmados fueron conmigo.
¿A pesar de que cuidabas de su padre?
Los hijos le ponían mujeres para alejarlo de mí y lo desaparecían por cuatro o seis días seguidos. A pesar de toda esa porquería, yo saqué a Pablo de las adicciones, de las borracheras y de los malos pasos en los que caen muchos artistas; ya sabes a lo que me refiero.
¿Y ‘Melcochita’ te agradeció?
Nada. Cuando se emborrachaba, me agredía verbalmente de la peor manera: me insultaba delante de la gente, tratándome de ramera, de golfa y de lo peor. Incluso, sus propios amigos y las personas de su entorno se me insinuaban y me faltaban el respeto.
Después de todo lo que viviste, ¿cómo definirías hoy a Pablo Villanueva?
Hoy te lo digo con toda claridad y firmeza: Pablo es un maltratador de mujeres. Él menosprecia y humilla a la mujer, piensa que solo sirve para ser su empleada y que tiene que aguantar sus maltratos gratis. Es un machista y un manipulador. Jamás me dio mi lugar como esposa, pero exigía que lo respetara y lo pusiera en un altar.
Al verte tan joven, muchos pensaban que tu relación con él era por interés...
Si hubiera sido así, no habría tenido tres hijas ni me habría quedado a su lado 17 años soportando carencias. De lo único que me arrepiento en esta vida es de haber dejado a mi primer hijo en Piura con mis padres por venir a Lima a dedicarme a Pablo.
¿Te has gastado el dinero de ‘Melcochita’?
Sí, en mis hijas y en educar a mi hijo, eso es verdad. También intenté juntar dinero para comprar un departamento para mis hijas y asegurar su futuro, pero siempre me lo quitaban. Su familia se enteraba de que yo lograba ahorrar y hacían algo para desaparecer ese dinero. Por culpa de ellos perdí terrenos y propiedades.
Si él te sacaba en cara muchas cosas, ¿por qué no te pusiste a trabajar?
Me puse a trabajar en una pollería donde ayudaba en la administración, pero hacía de todo. Era mil oficios: atendía las mesas, lavaba los utensilios, cobraba en la caja y hasta limpiaba los baños. Hasta que él, por puro control, me lo prohibió y me obligó a regresar a la casa. Yo jamás dependí de él por gusto, fue él quien me cortó las alas.
¿Te deprimías cuando te enterabas de que ‘Melcochita’ te engañaba?
¡Ufff! Me fue infiel no una, sino varias veces y de la manera más descarada, ¡en mi propia cara! Yo tenía que morderme la lengua y aguantar callada, viendo tantas injusticias solo por proteger a mis hijas. Nadie sabe el calvario de nadie. Pablo siempre fue una miseria de persona conmigo, un tacaño en todo el sentido de la palabra.
Mirando hacia atrás, ¿te arrepientes de haber sacrificado tu juventud al lado de Pablo?
Sí, y de haber tolerado tantas cosas, de no haber tenido el apoyo de un esposo. Si hablara y contara todo con pruebas, destruiría por completo su trabajo y su reputación. Él sabe perfectamente a lo que me refiero, por eso es mejor que deje de atacarme.
¿Por qué no le das el divorcio de una vez?
Ya se lo di, pero está en proceso, y todo proceso tarda. Si dije que no se lo daría fue por fastidiar, pero no quiero nada que me amarre a él.
¿Y si tus hijas te piden que vuelvas con su papá?
Solo una de ellas me lo ha pedido, pero ya le dije que eso no va a pasar. Quiero ser feliz y, si se me presenta la oportunidad de volver a enamorarme, voy a escoger muy bien. Ya no estoy para cuidar a nadie ni cambiar pañales. Ahora me dedico al 200 % a mis hijas y al 100 % a mí.
¿Cuál es la situación real de la pensión de tus hijas?
Van a ser seis meses que Pablo no cumple, pero yo no me quedo de brazos cruzados; me la rebusco. Llamo a mis amistades y les pido que me avisen si hay activaciones o eventos para ir a trabajar, porque necesito generar ingresos.
¿Le fuiste infiel a ‘Melcochita’?
Nunca. Todo fue un plan armado por la representante de Pablo y Heydi para hacerme quedar mal y destruir mi reputación. Nunca me han visto de la mano con nadie, ni en una discoteca besándome con otro, ni haciendo nada malo. Mi conciencia está limpia.
Si todo eso es falso, ¿por qué no te has defendido?
Porque todo lo estoy viendo por la vía legal. Desde el día en que nos separamos, inicié con fuerza los trámites del divorcio y las acciones legales correspondientes, porque han atentado contra mi honor como madre y como esposa. El hecho de que no hable no significa que esté de brazos cruzados. El que nada debe, nada teme.
Hace unos días Pablo salió en el programa de Magaly diciendo que no envías a tus hijas al colegio...
Todo lo vamos a ver por la vía legal. Él me va a tener que demostrar que mis hijas no van al colegio. Y esa mujer (Heydi) que deje de estar hablando de mis hijas, que se preocupe por ella misma, por ponerse a estudiar y buscar trabajo, porque no es nadie.
Lo bueno es que, a pesar de todo, limaron asperezas por el bienestar de sus hijas...
Ya no, eso se terminó. Quise llevar una buena relación como padres, y eso que mis hijas me advirtieron que no confiara en él. Y mira, al final tuvieron razón, porque él interpretó las cosas de otra manera. Por eso le he cerrado las puertas de mi casa y está bloqueado de mi celular.
Supongamos que ‘Melcochita’ se enferma. Tú, como aún esposa, tendrías que estar a su lado...
Lo siento mucho, pero que vea quién lo cuida. Yo ya cumplí con creces como esposa. Actualmente estoy viendo cada detalle con mi abogado para acelerar los trámites y obtener mi divorcio lo más rápido posible, porque quiero ser aún más libre de lo que ya soy.
¿Desearías volver a enamorarte?
Sí, quiero darme una oportunidad con un nuevo amor. Eso sí, ya no me voy a fijar en hombres que me tripliquen la edad; no estoy para cuidar ni cambiar pañales a nadie. Sería tonta si vuelvo a pasar por lo mismo.
¿Cuál sería tu consejo para todas las mujeres que hoy viven lo mismo que tú pasaste?
Les aconsejo de corazón que se saquen la venda de los ojos, que recapaciten y analicen minuciosamente todo lo que están viviendo. Que se den la oportunidad de amarse, quererse y respetarse a sí mismas. Eso fue lo que yo hice. Ahora soy libre, me quité las cadenas, las rompí y soy inmensamente feliz. El secreto es aprender a amarse a una misma.
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