Gino Arévalo decidió reinventarse luego de abandonar la televisión y verse obligado a cerrar su restaurante, porque ya no le alcanzaba el dinero para pagar el alquiler ni a sus trabajadores. El popular cómico tampoco encuentra trabajo en la TV, por lo que ahora se recursea como taxista y vendedor ambulante de helados.
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Un informe de Magaly Tv La Firme ingresó a la intimidad del humorista, quien reveló que fue dos veces víctima de la delincuencia mientras taxeaba. Según su testimonio, le robaron en dos oportunidades, una en La Victoria y otra en Cárcamo, cuando recogió a un pasajero y le arrancharon su celular.
Pero eso no es todo. En los días bajos, Gino Arévalo se ve obligado a salir a las calles de Ventanilla personificado como su entrañable personaje de ‘La Tacachera’. Se pone peluca, se maquilla y se coloca sus implantes para salir a ofrecer los helados artesanales que su esposa prepara en casa.
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“La televisión es ingrata, no es perpetua, yo pensaba que era así, teníamos todo a la mano, pero hay que pisar tierra, la televisión no va durar para siempre”, indicó para las cámaras de la urraca.
Gino Arévalo fue uno de los primeros artistas en someterse a la cirugía de manga gástrica. Antes pesaba 126 kilos y ahora luce una delgada figura, aunque confiesa que la operación le ha traido problemas. “Me operé por salud pero ahora no puedo comer y tomar al mismo tiempo. O tomo líquido y queda ahí o como sólido y queda ahí, pero no puedo mezclar los dos, me hace devolver todos los alimentos. Me puedes servir un plato normal pero no lo voy a acabar”, indicó.
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