Emprende Trome| Después de casi dos años, regresamos al restaurante de culto del reconocido cocinero Javier Wong, quien nos recibió con la misma amabilidad y con esa ‘chipa’ de humor tan propia de él. Lo notamos un poco cansado y nos confesó que recién había abierto el local hace seis días, y sus músculos volvían a trabajar después mucho tiempo paralizado por esta pandemia y por la reciente operación que tuvo al corazón. Hoy nos cuenta sus proyectos.
También puedes leer: Neira Café Lab: “Los vecinos están felices con un cafecito caliente por las mañanas y nosotros contentos de resistir en pandemia”| Emprende Trome
Así es, pero as pasiones son bien difíciles de dejar y los trabajos menos. La pasión es algo que te atrae, te toma del pescuezo, te sientes extraño. Hoy trabajo con solo seis mesas, nada más, y me siento a gusto de no cansarme, porque a mi afecto mucho la pandemia, estuve cerca de dos años encerrado.
Si, ahora voy a incursionar con otro amigo chef para hacer una escuela de cocina gratuita en La Victoria, donde habrá una selección de jovencitos, solo estará aquel que califica. Habrá una pedagogía, pues es la única forma de vencer el rechazo social que existe en nuestra sociedad. Hay que dar oportunidad a los chicos y te apuesto que ellos empiezan a trabajar dos años y se lo llevan a Europa, porque allá no hay estas cosas. Esto haremos, ese es el legado que vamos a dejar.
El cebiche mismo es la perfección de lo simple. Un pescado que no huele a pescado porque está fresco, porque estuvo durmiendo en el mar. A eso se le agregan buenos ingrediente, ¿Cómo no te va a salir un buen cebiche?
No come pescado porque no quiere sino porque esta caro. Hay que ser duros con la Sociedad Nacional de Industrias para que dejen trabajar al pescado artesanal, todo se lo lleva el grandazo, pero poco a poco hay que ir cambiando eso, pues si un día tienes que irte, bueno vas a trabajar para dejar algo para que tus hijos vivan mejor.
Soy hincha del lenguado.
Se me viene a la mente muchas cosas, lo más triste era sentir esa angustia cuando sonaba el teléfono, da miedo contestar, pues las cosas fueron muy violentas y sigue, aun así. Es muy doloroso cuando amigos y familiares directos se nos van, duele como no tienes idea, es un dolor indenoscriptible. Este ‘bicho’ sigue aquí y no lo conocemos.
Más historias: Teen Life: “Empecé vendiendo en ferias y mis productos están ahora en ‘Amazon’ “| Emprende Trome
Han aparecido nuevos, por efecto de la pandemia aun no nos visitan los extranjeros, pero ya cuando las cosas mejores llegaran en cualquier momento. Es una tortura viajar en avión, no se puede ni respirar.
Es la misma. Sabes que preparo al instante un plato, no necesito de cartas.
No podría abrir muchos restaurantes, porque es infame abrir más locales, pues la gente va a verte y cuando entra a la cocina, ve a cinco pingüinos haciendo las cosas, y a ti no te ven. Me parece deshonesto hacer eso, en una comida personalizada tienes que estar presente.
Que le guste, que tenga un buen trato con todas las cosas y tener conocimiento, y eso se aprende. Puede nacer con el don, pero tiene que ver que no es para ti, que es para el público. Hay que leer diarios todos los días para que sean un océano de conocimiento con un centímetro de profundidad y saber un poco de todo cuando un cliente quiere hablar de algún tema.
No, no tengo ni idea y menos de estos aparatos (equipo celular)
No hago, tampoco para llevar si quieres vienes y a comes aquí sino vete a otro lado (risas)
Que sea honesto, dar lo que ofreces, no vender gato por liebre, porque eso es un robo. Ser persistente porque no naces con una estrella, tú la tienes que buscarla.
Mal, en junio me operaron de nuevo.
Me cambiaron el DAI (desfibrilador automático implantable). Este sonaba, pensé que era el teléfono, pero luego me dije: espérate… he dejado mal colgado el teléfono, y me escuché y era yo que sonaba pi, pi, pi, me decía que debía cambiar la pila. Me fui a ver a mi cardiólogo y a los dos días me operaron. Me cambiaron todo el aparato.
Me dicen que extrañaban mi cebiche y por eso se piden otra ronda. También extrañaba cocinar, estaba aburrido.
Cuándo va a pasar toda esta desgracia mundial, luego que vengan gobiernos inapropiados da mucho miedo, porque no podemos ver el futuro o presagiar, no podemos.
No, me podrán quitar la libertad, pero no mi cigarro.
Hace seis días que abrir el local, me siento feliz, pero en todo este tiempo uno pierde tono muscular y cansa.
Llaman para hacer la reserva, solo atiendo a seis meses, abro a la 1 de la tarde.
Contenido GEC