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Zano: El ingeniero industrial que apostó por una cafetería de postres saludables

Cada vez tiene más acogida y aconseja a los emprendedores escuchar mucho al público. Ahora ya busca nuevos locales.

Muchos sueñan con dejar la oficina para emprender, pero pocos dan el salto con la convicción de Carlos Alarcón. Tras años en el mundo corporativo, este ingeniero industrial decidió transformar sus hábitos en Zano, una cafetería en Miraflores que ofrece postres y platos salados libres de gluten, harinas refinadas y azúcares.

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Aunque el cierre de un local en La Molina por bajo tránsito fue un golpe duro, él abrazó el error como su mayor aprendizaje estratégico. Hoy, su propuesta de bienestar no solo atrae a deportistas, sino también a adultos mayores, y se prepara para expandirse a los distritos de San Isidro, Surco y Magdalena.

Carlos, viste que existía un nicho de cafeterías saludables, ¿cómo decidiste entrar al mercado con este propósito?

Mi propósito no estaba enmarcado simplemente en querer vender un producto o servicio; nace de mis hábitos personales. Zano es una extensión de mi estilo de vida y de cómo he venido ajustando mi bienestar personal.

FOTOS: MARIO ZAPATA

Hay más gente que busca opciones saludables ahora, ¿cuál dirías que es tu público objetivo?

Nuestro público ha ido cambiando. Al principio, nos enfocamos en personas dedicadas al fisicoculturismo y al mundo fitness. Luego, notamos que otros clientes se sentían excluidos; pensaban que, si no iban al gimnasio, estos productos no eran para ellos. Escuchando a la gente, afinamos nuestra razón de ser: aportamos bienestar. Nuestro verdadero cliente es quien quiere mejorar o mantener su salud en el tiempo.

Los emprendedores aprenden del fracaso. Me comentaste que apostaste por un local con poco tránsito de personas, ¿qué pasaba por tu mente?

Abrimos en Miraflores y la respuesta fue muy bonita; el cliente conectó armoniosamente con el producto. Por sugerencia del público que venía de otros distritos, pensamos en abrir en La Molina, pero fracasamos. No fue por el producto, sino por la falta de tránsito. Aprendimos mucho de ese error.

Hablas mucho de escuchar al cliente y de no dejarte llevar por el ego. ¿De qué manera logras esa conexión?

A veces uno cree que lo sabe todo y se siente “la última Coca-Cola del desierto”, pero la vida te da golpes duros. Cuando dejas el ego de lado y comienzas a escuchar, todo cambia. En Zano es una política de empresa porque estoy convencido de que ahí encontramos las mejores oportunidades para crecer.

FOTOS: MARIO ZAPATA

¿Qué busca un cliente habitual en Zano?

Más que moda o estatus, busca sentirse bien y feliz. Busca el gusto de comer algo rico y decir: “Qué bueno está esto y no me siento inflamado”. Es una alegría enorme. Un cliente de más de 70 años me dijo: “Gracias por existir”. Es un gusto verlo llegar con más personas y notar que explica la carta mejor que yo.

Cuando se trata de postres saludables, ¿el costo es más alto?

Creo que hay un mito respecto a los precios. Considero que quienes no ven el valor del producto pueden percibirlo así, pero nuestros postres no tienen un precio mayor, tienen un valor mayor. Nuestros ingredientes son seleccionados con mucho cuidado; no competimos por precio, apostamos por la alta calidad.

FOTOS: MARIO ZAPATA

¿La gente está dispuesta a pagar por algo beneficioso?

Sí. Muchas personas son conscientes de que, al comprar un producto de alto valor, obtienen beneficios que a veces son “invisibles”, pero la salud vale oro. Si no apuestas por ella hoy, más tarde la vida te pasará la factura con alguna enfermedad.

¿Cuáles son tus planes de expansión?

Tras el aprendizaje de La Molina, buscamos nuevas ubicaciones en distritos como San Isidro, Surco o Magdalena. Contamos con la confianza de los clientes y trabajamos para estar cada vez más cerca de ellos.

Los adultos mayores buscan opciones sin gluten, azúcar o lácteos. ¿Hay productos para ellos?

Sí, para mí es un halago ver a personas de la tercera edad que nos visitan, festejan sus cumpleaños con nosotros, llevan nuestras tortas y bocaditos, y nos recomiendan.

FOTOS: MARIO ZAPATA

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