
Dayana Ochoa es el ejemplo perfecto de que cuando las ganas de salir adelante son más grandes que los obstáculos... De niña ayudaba a vender verduras a su mamá en el mercado. Estudió Contabilidad y, para pagar sus estudios, vendía caramelos, flores y papeles de regalo. Con esa misma disciplina decidió emprender en el mundo de la moda y junto a su esposo, Javier Estrada, crearon Diote, una marca de ropa femenina, para que las mujeres de bajos recursos puedan vestir elegante, bonito y con calidad, pero a precios accesibles. Hoy, junto a su esposo, tienen cinco tiendas y se alistan para ir a retail.
Tu historia es de mucho sacrificio. ¿Qué hay que hacer para que una marca crezca y se mantenga con el tiempo?
Humanizarla, salir tú como imagen, que la gente te conozca, que tenga la confianza de saber quién está comprando y darle la seguridad al cliente porque hay muchas estafas y debes mostrar que eres una persona verídica a la que está comprando.
Muchos fracasan en el intento, ¿cuál es el principal error que se comete en el camino como emprendedor?
Rendirnos muy rápido; a veces, cuando uno empieza, nos pueden comprar la familia y los amigos, pero con el tiempo viene el miedo de que tienes mercadería y nadie te compra y uno se rinde rápido, me ha pasado. Hicimos que esto funcione haciendo redes sociales y nos fuimos para arriba.

Tienes cinco tiendas y apostaste por la ropa femenina, ¿cómo llegaste a conectar con el cliente?
Toda la ropa que vendo es la que me gusta y la que utilizo. Vengo de un lugar donde no había dinero para comprar ropa bonita y formal. Admiraba una tienda como Zara y era imposible comprar alguna prenda. Sin embargo, quise que chicas con poco dinero tengan la opción de comprar ropa bonita, elegante y accesible.
¿Qué busca el cliente en Gamarra: precio o calidad?
Las famosas tres b: lo bueno, bonito y lo barato, y lo combino con los diseños y la calidad; no utilizo una calidad barata, pero sí intermedia, un promedio de costo para venderlo a un precio de mercado.
DE COMPRAR ROPA EN GAMARRA A TENER CINCO TIENDAS
Compraba ropa para vender en Gamarra en época de colegio para vender a mis compañeros y también en la universidad. Vendían caramelos, flores, choclos y papeles de regalo. Mi espíritu emprendedor nace de mi abuela y madre; dos mujeres comerciantes de papa, verlas cómo han salido adelante por su negocio, me enseñaron a cómo vender y es un punto a favor para mi emprendimiento.
¿Cómo ves a tu marca en cinco años?
En un retail, me gustaría estar en un centro comercial, y es uno de mis sueños no tan lejano y daré la talla.
¿Cuál es el principal consejo que le das a la mujer emprendedora?
Que no se rindas, que escuchen sus pensamientos, y que sepan que son capaces de salir adelante. Es una frase muy marcada la que llevo conmigo: “nadie elige donde nace, pero si elige donde termina”. Y lucho para llegar a eso que tanto quiero.
CORTITAS
¿Qué hago si una mercadería no se vende?
Hacer sale o dar promociones, pero no hay mercadería que no se pueda vender. Se tiene que vender sí o sí.
¿De qué manera me diferencio de la competencia?
En tus diseños y en la calidad.
Ese 3x100 te ayudó a levantar las ventas, ¿Cómo es?
Los peruanos nos gustan las promociones y yo que vengo del mercado donde todo regatean, tenemos que dar descuentos para que compren y también se lo llevamos a su casa.
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