Roberto Guizasola regresó a las calles de Puente Piedra donde creció y recordó las carencias que vivió de niño: su madre lo llamaba junto a su hermano para aparentar frente a los vecinos que tenían el almuerzo servido, aunque en realidad en casa no había comida, una historia que el exfutbolista contó entre risas durante su recorrido con Alfonso Yáñez en el nuevo podcast de Trome, ‘Lateando con Puchungo’.
Alfonso Yáñez llegó hasta el barrio del popular ‘Cucurucho’, ‘Tatún’ o ‘Tonny Montana’, como lo conocen en las calles de su querido Puente Piedra-Disney World. Allí, el exfutbolista volvió a ser aquel muchacho que pasaba largas horas jugando sin pensar en lo que ocurría dentro de su vivienda.
Guizasola recordó que en aquella época los carros casi no circulaban por la zona y había una planta de aceitunas. Él jugaba junto a su hermano y un vecino, en partidos de dos contra dos que podían durar horas. La pelota era suficiente para convertir la calle en una cancha.
“Acá jugaba yo con mi hermano y un vecino. No había carros, acá había planta de aceitunas y jugábamos 2 contra 2”, contó el exjugador durante la caminata con Puchungo.
Pero la hora del almuerzo tenía una historia diferente. Mientras Roberto seguía jugando, las madres de sus amigos comenzaban a llamar a sus hijos. Él escuchaba aquellos llamados y sabía que en su vivienda la situación era distinta.
“Yo jugaba acá y a las 12 del día siempre todos los vecinos ya comenzaban... Yo jugaba con Edgar... ‘Edgar, tu comida, hijo’. De pronto lo llamaban a José Luis... y en mi casa no había comida”, relató.
Entonces aparecía su madre. La mujer sabía que su hijo estaba en la calle y también que los vecinos podían escucharla. Por eso lanzaba un llamado que parecía anunciar un almuerzo que, en realidad, no existía.
“Y la negra siempre salía, pero para que los vecinos escuchen: ‘Totito, Tatun...’, así nos llamaba a mí y a mi hermano: ‘Vengan que ahí está su arroz con pollo’”, contó Roberto, provocando las risas durante la conversación.
El pequeño ‘Tatún’ iba entonces hasta su casa. La respuesta era inevitable. “¿Mamá, y el arroz con pollo?”. Y llegaba la explicación que hoy Guizasola recuerda con humor, aunque detrás escondía una dura realidad familiar.
“‘No, los estoy llamando nomás para que los vecinos escuchen, para no quedar mal’”, recordó el exfutbolista. La anécdota, contada entre carcajadas, muestra las dificultades que atravesó su familia durante aquellos años.
En esa misma calle también aprendió a jugar con imaginación. No había una cancha cerrada ni grandes espacios para practicar. Había paredes, ventanas, vehículos y vecinos que podían aparecer en cualquier momento.
“Acá tú tienes que ser mago”, explicó el ‘Cucurucho’. Y luego enumeró las reglas no escritas de aquellos partidos: “Podías romper el vidrio y ya sabías que salía la tía con el palo. Los carros, hasta a los carros les tenías que hacer huacha”.
La pelota también encontraba en las paredes a sus mejores aliadas. “Las paredes, tío, rebotaban”, recordó Guizasola entre risas. Cada rincón servía para continuar el partido y cada obstáculo terminaba formando parte de aquel fútbol de barrio.
Las tiendas también tienen su espacio en sus recuerdos. Durante el recorrido, Puchungo le preguntó si algunos de aquellos negocios todavía existían. Roberto señaló que estaban cerca y mencionó a Elenita, una vecina que lo conoce desde hace más de cuatro décadas.
“Elenita debe de tener más de 40 años que me conoce, toda una vida. Yo soy muy agradecido a esta gente”, afirmó el exfutbolista, quien durante el programa dejó claro que no olvida a quienes estuvieron cerca de él cuando todavía era un niño.
Con los años, la vida de Roberto Guizasola cambió. El niño que corría detrás de una pelota en aquellas calles terminó convirtiéndose en futbolista y compartió vestuario y amistad con figuras como Jefferson Farfán y Paolo Guerrero.
Pero volver al barrio le permitió recordar una época en la que las diferencias económicas eran visibles. “Acá tú no puedes mentir, acá no puedes venir con el carrito, con el relojito, porque acá han visto que se te caen los mocos”, dijo.
El ‘Cucurucho’ también recordó que en aquellos tiempos los vecinos podían convertirse en una ayuda fundamental para una familia que atravesaba dificultades. “Acá tú tocabas la puerta para que te puedan dar un platito de comida”, señaló.
Por eso, caminar nuevamente por esas calles no fue simplemente un paseo. Cada esquina le devolvió una escena de su infancia, desde los partidos improvisados hasta las llamadas de su madre y los vecinos que conocieron de cerca aquella etapa.
“Cada espacio te trae un recuerdo”, resumió Guizasola durante su recorrido con Puchungo. Una frase que terminó retratando el sentido de esta primera edición de ‘Lateando con Puchungo’, donde el fútbol sirvió como punto de partida para regresar a la vida del barrio.
En esta entrevista, el exfutbolista también contó que su mamá lavaba ropa en Puente Piedra y habló de las carencias que enfrentó su familia. Además, reveló el pedido que ella le hizo cuando ya se encontraba mal de salud. El ‘Cucurucho’ volvió a su cuadra y, entre bromas y recuerdos, volvió a patear la pelota donde empezó todo.
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