Un nuevo programa más de ‘Lateando con Puchungo’ y, otra vez, desde el rico Callao. Ya la gente va a comenzar a pensar qué personaje puede ser. Se crió acá, fue el hincha que entró al campo de juego para defender al Sport Boys. Barrista desde muy pequeño, callejero, aprendió a jugar en la pista acá en Chucuito, camino a La Punta. Es carismático, querido por mucha gente. Así que vamos a buscarlo y vamos a conversar con él. Con ustedes: Jesús Barco.
Ya estamos acá, encontrándonos en su barrio, el dueño, el alcalde de Chucuito. Cuando sea distrito Chucuito, usted mismo es.
Yo mismo tengo que ser, tío.
Porque Chucuito pertenece al Callao. Yo antes decía: La Punta y Chucuito es diferente, pero Chucuito es el Callao. La Punta ya es otro distrito. ¿En algún momento habrán pensado en Chucuito ser distrito?
Ahí ya me agarraste.
¿No? Porque Chucuito tiene todo particular, todo diferente, las casas pintaditas. Acá tendría que tener una municipalidad y todo. Claro, como La Punta. Chucuito es La Punta. ¿Cuál es más grande?
Yo creo, Chucuito. Sí, Chucuito creo que es más grande.
¿Chucuito arranca de dónde?
Casi en la Concha Acústica, por Cabos y Marineros, por ahí hasta el parque, antes del parquecito.
Es más grande que La Punta. Ya saben, a toda la gente del Callao: tienen que hacer distrito Chucuito y uno de los candidatos a la alcaldía acá está, el bravo. Acá hay personajes también. Chucuito, acá tienen al cachetón, Paulo Albarracín.
Acá también paraba, no era acá, pero siempre paraba Kukín.
Carlos Flores. Vamos a tratar de pasar por ahí, caminando por acá atrás. Hoy hay rumba acá, que hace Canal 7, que hacen su rumba siempre, pero ahorita que los vecinos van a salir piteando, ahorita. Acá hay restaurantes muy buenos. Yo tuve un local acá: “A su manera”. De chibolo se zampaba. Yo me arreglé con los vecinos.
Primero fue en la casita, correcto. Ahora que es una cochera.
Mira, me había olvidado de la casita. Era con mi compadre ese Carlos. Claro, la casita chiquita, la casita chiquita, y ahí fue al costadito, en la cochera, en la cochera, que ahora es un carwash.
Ahora es un carwash. Quiero sacar ese carwash para hacer ahí también un tono. Sí, ese carwash no hay nada. O sea, no es carwash, pues no lavan ni su propio carro. No sé qué cosa harán ahí.
¿Cuándo sentiste que ya eras un personaje público en el fútbol?
Lo que pasa es que cuando yo estuve en la U, tú sabes que la U tiene una exposición bastante fuerte. Entonces, el último año de la U, bueno, los dos últimos años casi que estuve en la U, me fue bien y ahí fue también donde ya más gente se me acercaba a pedir fotos. Después, ahí nomás, palmé mi relación con Melissa, entonces ahí nomás ya se empalmó todo. El tema es que yo terminé jugando en la U y ahí nomás se empalmó mi relación.
Y estando en la U te cambia todo. La gente te reconoce en todos lados, donde vas, porque tienes ahí, tienes a los hinchas de la U que te gritan, te aplauden y a los de Alianza que te gritan lo contrario. O sea, ellos están expuestos por todos lados.
Igual, gracias a Dios, yo nunca he tenido problemas con la gente de Alianza. O sea, siempre donde he ido, pues yo he ido a comer. No sé, he ido a comer al Verídico, ahí en La Victoria, o a Mi Barrunto y nunca ha pasado, porque tampoco nunca me he expresado mal de ellos ni nada. Siempre he sido respetuoso con los equipos.
Esta es la canchita de ustedes. Esta cancha se la llevó un tiempo el mar, ¿no?
Lo que pasa es que acá antes siempre ha sido canchita y acá hacían fiestas, y la playa normalmente estaba un poco más para adentro. Entonces, el mar le fue ganando, le fue ganando, le fue ganando y ya no hubo playa, no hubo más playa, porque esa era nuestra zona donde nosotros nos metíamos y parábamos.
Era nuestro sitio ahí. Acá nosotros nos bañábamos y todo, porque ahí era donde reventaban más las olas, entonces ahí nos metíamos. Después empezó a comer el mar la cancha y se destrozó.
¿Siempre pasaste los veramos acá?
Yo no necesitaba más. Normalmente, a veces la gente necesita irse al sur o todas esas cosas, ¿no? Antes hacían aquí en el parque feria gastronómica los fines de semana. Entonces, la gente bajaba. Los fines de semana había orquesta y todo, la playa, la gente comía. Entonces, la gente disfrutaba, se tomaba su líquido y todo tranquilo, no molestaba a nadie ni nada. Entonces, ya yo crecí con todo eso.
Siempre hubo una rivalidad con La Punta, ¿no?
Sí, sí. Hasta ahora, no sé, ¿no? Hasta ahora.
Tu hinchaje por el Sport Boys, ¿nace de dónde? ¿De familia? ¿Te llevaron de chibolo? Hay un video que hay que buscarlo, es muy chévere, que sale Jesús chibolito en la Tribuna Sur, cantando por el Boys. ¿Te lo sacaron en la U en algún momento?
No, me lo sacaron ahora… Yo ese video ya no lo había visto, recién lo vi cuando regresé a Boys.
Lo que pasa es que acá los amigos, cuando yo paraba, en ese momento a mí ya me gustaba jugar y mis amigos eran hinchas del Boys. Entonces, yo estaba más chibolo y yo empecé a ver partidos de Boys y un día me toca ir al estadio, pero a mí me gustaba ir al estadio. Yo tenía un tío, que por ahí debe estar, porque mi tío es más antiguo que Chucuito.
Y entonces ya nosotros le decíamos, como estábamos chiquitos, vamos al estadio con él. Entonces, como… Mi tío era medio despistado, entonces nos íbamos con él para cuando estábamos en Sur, lo dejábamos en un costadito con mi hermano y ya nosotros nos metíamos a la barra, pero de chibolito.
Y ya entonces me empezó a gustar, a gustar, a gustar y ya, en parte, los jugadores que había y todas esas cosas que te van llevando y eso, pues, ¿no? Aparte, yo era muy cercano con mi tío Kukín. Entonces, él me llevaba a los entrenamientos, a los partidos.
¿Tu ídolo ha sido Carlos desde tu niñez?
Sí. Yo lo vi. Lo vi jugar igual casi al último. Lo vi jugar en Áncash, cuando jugó la Sudamericana, en CNI, en Boys también lo vi. Sí, o sea… si es de acá, el Callao, ¿de quién no puede ser ídolo?
O sea, tú empiezas a jugar fulbito aquí en tu barrio. ¿Para el ‘Troncholoncho’ también, de chibolito?
Sí, yo he jugado también para ellos. Yo soy de acá, pero un tiempo nosotros vivíamos en Surco. Con mi papá trabajaba en la Telefónica. Y vivíamos en Surco y veníamos a visitar acá porque acá estaban mis tíos.
Hasta que un día mi papá tenía una fiesta de unas amistades y nos fuimos. Siempre salíamos nosotros, mis dos hermanos, mi papá y mi mamá. Llegamos a la fiesta. De madrugada regresamos y vimos, no sé, como en la esquina, una patrulla de serenazgo. Todos los policías. ¿Qué habrá pasado? Y nos acercamos y era nuestra jato.
Nos habían vaciado toda la jato. Nos pelaron todo, en Surco. Y ya nos tuvimos que regresar. De chibolito ya nos vinimos, ya nos quedamos acá. Ya no me quería ir, nada.
¿Qué edad tenías ahí tú?
Cuatro años, cinco años.
¿Cuatro años? ¿Comenzaste a pelotear por acá?
Acá, en las pistas. Normalmente, esa es la avenida principal. Entonces, por aquí no pasaban muchos carros. Acá era donde más tranquilos podíamos jugar.
El padre en ese tiempo salía, nos daba chocolate a todos para tomar. Y ya jugábamos acá o a veces íbamos a la canchita. Normalmente, a la canchita bajaba gente del Callao y paraba siempre llena. Entonces, nosotros, para jugar las horas que queríamos, jugábamos acá.
No había carros estacionados, entonces poníamos dos piedras y jugábamos de largo. Jugábamos dos horas, tres horas.
¿Cómo empiezas tú? ¿Por qué tú haces Cantolao?
No, yo hago un equipo de La Punta. Había un tío de La Punta que tenía su equipito. Yo estudiaba, como te digo, en José Gálvez, pero en la tarde. Y entonces, el tío, como tenía su equipo, el tío quería que yo… Yo ya había hecho casi todo iniciado de kínder, me faltaba… Todo hice, toda primaria y justo para sexto de primaria acá, el tío habla con mis papás y me dice que como que me quieren sacar y poner en un colegio particular para estudiar en la mañana y entrenar con ellos en la tarde.
Entonces, el tío, ¿para qué? Se portó bien y ya me pagó el colegio en sexto de primaria y toda mi secundaria. Un ahorro para la familia. Entonces, ya yo estuve con ellos y yo, cuando estuve con ellos y hacíamos campeonato de menores, a mí me llama Alianza.
¿Jugando en este equipo de La Punta?
Claro, jugando ya en los campeonatos para hacer menores en Alianza Lima.
¿De qué jugabas tú ahí?
Yo jugaba de todo también. Yo hacía como mi tío Cuto. Yo empecé de nueve.
Ah, ¿también te fuiste adelante?
Yo empecé, pero era, tío, no te miento, era fogoso, delantero, cargoso, todo, jugaba. Y hacía goles, pues. Yo tengo mis copas y medallas que mi mamá las tiene guardadas. Después, no sé, siempre pasa que no llega uno y ¡pum!, jugaba de central. Me ponían a jugar de central.
¿Quién era tu técnico ahí?
No, no me acuerdo ahorita, porque sí he tenido varios técnicos. Yo he tenido a ‘Cachetada’ Solís, le he tenido al Machi Pinillos. El gordo nos hacía entrenar. Cuando ya estábamos en Boys, nos hacía entrenar 5 de la mañana, tío, acá en la Villa. Y si tú llegabas 5:05 a.m., e mandaba a tu casa. Uno se levantaba temprano, regresaba a la casa por 5 minutos. Y ya, entonces, ya me pagó el colegio, ya estuve y ahí fue donde me… Me habla Alianza.
¿Cómo qué te habla Alianza? ¿Cómo 9 o como central te vio al comienzo?
No, como 9. Como 9, OK. Y entonces, ahí estaba, porque yo he hecho menores con Raúl Tito. ¿Ya? ¿Sí te acuerdas?
¡Claro, claro, claro, Chato!
Yo hice menores con él y con uno más que tampoco llegó, que era Daniel, que también jugaba. Entonces, a los tres nos querían llevar. Y entonces, se fue un amigo, se fue, Raúl Tito no se fue, y yo tenía, o sea, era una buena oportunidad también, porque era Alianza. Pero yo me quedé por un tema de agradecimiento.
Ah, por lo que te habían pagado del colegio.
Me habían pagado del colegio. El tío no se portó mal conmigo, siempre estuvo pendiente de mis viejos. Entonces, por un tema de agradecimiento no quise ir. Y ya me quedé ahí. Después, ese equipo se asocia con Boys, porque estaba en ese momento Carla Boso. Entonces, se asocian y todos pasamos a Boys. Entonces, ya yo hice menores en Boys.
¿Quién estaba de técnico ahí?
Con el viejo, con Clavijo.
¿Con huevito?
Sí.
Ah, con Huevo, man, el campeón con el Boys el 84.
Claro, con Clavijo. He estado con Machi. Y ya de ahí, justo Cachetada Solís es abuelo de un primo mío. Un primo de sangre mío. Entonces, me dijo: “Vamos a entrenar con mi abuelo”. Y ya entonces me fui a Cantolao con Cachetada, él nos llevaba.
Ya después, como que yo quería ya otra cosa, quería estar en un equipo donde pueda tener algo como una Reserva, para ahí nomás subir.
En ese momento tú ya pensaste en jugar profesional.
Claro. Entonces, de ahí yo regreso a Boys. Entonces, ya yo hago Boys, empiezo a hacer menores en Boys y, de ahí, yo estaba un poco más grande. Y de ahí me llama Jorge Espejo. Y Jorge, en ese tiempo, se iba a Garcilaso, que ahora es Cusco.
Y me dice: Jesús, los voy a llevar para allá, para que pasen una prueba. Él ya era técnico de Primera, para que pasen una prueba en la reserva, y nos quedamos.
Nos adaptamos bien a la reserva y todo, pero ya justo el presidente años anteriores había tenido gente en Lima. Entonces, había tenido el problema de que esa gente en Lima, cuando le tocaba jugar con Alianza, Cristal o la U, lo que dice el presidente, que justo en esos partidos no jugaban como tenían que jugar.
Entonces, nosotros en la reserva ya nos iba bien. El arquero y a mí nos iba bien. O sea, yo hacía gol, el arquero tapaba bien, porque hacíamos partidos y todo. Y el presidente ya tomó esa decisión y nos sacó.
Una noche fue el seguridad a la Casa Celeste, y nos dijeron que no vayamos. Que no iban a contar con nosotros. De la nada, de un momento a otro. Y yo me puse bravo. Le dije: “¿A dónde me voy a ir?”. Le dije: No tengo dónde irme. Al menos que me saquen mi pasaje y me voy. Le dije: ¿Cómo me voy a ir ahorita? ¿Dónde me voy a ir si no tengo de dónde?”.
¿Tu primer sueldo recuerdas?
Claro, en la U.
¿En la U?
300 dólares.
300 “cocazos”. Que eran 300 “cocazos” para ti.
¡Claro! ¡Estaba feliz! Nos pagaron en cheque, me acuerdo. Entonces, yo fui rapidito, me vine a entrenar y me fui ahí a la avenida Callao, al BBVA que está ahí nomás en la esquina. Y ahí nomás lo cobré, vine, le di a mi vieja. Yo me habré quedado con 200 soles así, y ya se lo di a mi vieja. Y de ahí ya empecé a jugar y todo.
¿Tu mejor momento económico dónde fue?
No me puedo quejar. En la U me fue… No, cuando firmé mi primer contrato. Estuve cinco años en la U; los últimos tres años sí me fue bien. Manucci, porque justo salía de la U, también ahí nomás. Entonces, yo tenía equipos que me querían. Entonces, yo dije, por un tema de ciudad y todo, dije: “Vamos a Trujillo”. Me pagó bien. Aparte de que me pagó bien, yo le dije que me paguen en el departamento. Y para mi buena suerte, ya todo eso estaba en el contrato y ¡pum!, el campeonato se hace en Lima.Entonces, ya esos 800, 1,000 dólares aparte iban a mi bolsillo.
¡Qué sabroso!
Entonces, ya se jugó acá y después en Boys. En Boys no tanto, porque en Boys yo, al principio, me acomodé a la situación del club. Entonces, yo me acuerdo que yo hablé con Solari. Le dije: Jorge, yo no lo hago un tema de dinero, le agregué: Yo quiero jugar, quiero llegar a Boys, porque justo, aparte, jugaban la Sudamericana. Yo quiero jugar, le dije. La espuesa fue: Jesús, pero pasa que no hay plata. Ellos tenían miedo porque yo, como te dije, yo ya venía de la U.
Claro, claro.
En Mannucci había jugado Sudamericana. Entonces, yo dije: “Bueno, por último, dije, ahí nos acomodamos”. Dije: “Ya, me acomodo”, pues, ¿no? Tío, la primera propuesta, ¡pum! que me hacen, ¡no! Ya se fueron, ya también ya muy abajo.
¿Al piso?
Claro, eso un poco más y me dan un ceviche acá en Washington o nada más. Tío, me bajé, no te miento. Si yo ganaba, no sé, en… En mi último equipo, Manucci, diez. No, ya yo le dije: “¿Sabes qué? En Boys dame, no sé, dos quinientos”. Entonces, ya arreglamos así. Yo le dije: Ya, no tengo problema. No tengo problema. Entonces, ya ahí jugábamos todo. Ahí renové, pero siempre que he renovado en Boys, siempre yo me he adecuado a lo que… Nunca me he ido…
A un sueldo elevado.
Por más que sea renovación.
Tuviste súper partidos en Boys. Hiciste goles importantes.
Me gané anticuerpos, o sea, por las puras.
Yo creo que la gente del Boys, y me pasa a mí, yo soy muy hincha del Boys. Hasta cuando jugué en la U, lo dije, casi siete años, pero la gente siempre te guarda eso, el hecho de que tú jugabas en la U o en otro equipo, ¿no?
No, pero no fue mucho por eso. Fue por temas, tú sabes. Primero, al dirigente no le gusta que tú le exijas cosas. En Boys normalmente faltaba y nosotros, a veces, no pedíamos que nos den maravillas, pero que den simplemente lo necesario para poder entrenar como deberíamos.
Después hubo temas de indisciplina, porque hubo. Yo tuve en Boys un solo tema de disciplina, que fue el primer año que justo cuando yo firmo, empieza el campeonato y se van a Cajamarca. Yo no jugaba porque yo había llegado tarde a la pretemporada, entonces yo al día siguiente tenía libre. El Boys creo que empató, perdió y yo estaba en casa de Melissa y me tomaron una foto. Fue una reunión, me tomaron una foto tomando una cerveza. Esa fue la única. Después no tuve ningún otro problema de disciplina. Nunca llegué en mal estado ni nada, pero hubo temas de indisciplina.
¿Y qué quería la gente, los periodistas, los que cubren Boys? Era de que yo tenía que tomar ciertas decisiones con lo que pasaba, o porque yo me quedaba callado ya era el culpable. Y entonces yo digo, si pasa un tema de disciplina, por más que yo sea antiguo y sea del Callao, sea hincha y todo, no me corresponde a mí ir a contar. Eso le corresponde al técnico y a los dirigentes de ese momento.
Por todas esas cosas me empezaron a jugar. Pero yo le pregunto a la gente, la verdad que no son hinchas, son gente que cubre Boys, que tienen cuentas en Twitter y cubren. Yo le pregunto: ¿por qué no hablan de que, cuando se demoraban en pagar, yo trataba de calmar a la gente para que no “piteén”, para seguir entrenando?
Eso no vende.
Obviamente, ya llegó un momento en que ya no se puede. Por más que uno lo dice, ya no se puede. Pero entonces yo me gané esas cosas. Ya el último año ya tenía mucha carga, porque siempre que pasaba algo: Jesús, Jesús, Jesús, Jesús.
Y encima comenzaste a hacer goles importantes, ya te comenzaron a cargar todo y nada.
Entonces, yo siento que yo no hice nada malo en Boys para yo salir. Después, que sí, que hubo cosas que sí yo tenía que haber mejorado, que tenía que haber llevado algunas cosas un poco mejor, sí. Tampoco te estoy diciendo que…
Eres autocrítico en eso, correcto.
Tampoco te digo que todo lo hice bien, no. Hay cosas que sí tenía que haber mejorado, hay cosas que sí tenía que haber corregido. Pero yo pienso yo de que no hice nada grave como para yo no poder seguir en el club.
La gente, hasta nosotros los hinchas, los apasionados del Boys, hablábamos sobre eso, sobre tu estado atlético, más que nada. Decían: “Hoy en día, la verdad, la tienes que estar sequito”, y las camisetas, y la televisión.
Yo siempre he tenido ese problema. No sé por qué, pero yo siempre he tenido el problema de que cuando, por ahí, pasa algo de no estar jugando, estoy flaco. Pero cuando estoy jugando, me subo de peso. O sea, soy medio raro. Yo no estoy jugando, mira, no estoy jugando casi desde que empezó el año hasta ahorita. Y no, claro, no me subí de peso, me he mantenido. He tratado de seguir bajando, comiendo bien.
Tengo esto en la cabeza al revés, que he tratado... No te digo que es mi excusa de que no, lo hago todo al revés, ¿no? He tratado de cambiarlo, y me pasó. Hice el esfuerzo, porque justo ya estaba en ese tiempo, ya era el año que iba a nacer mi hija. Y me cuidé y todo, y ahí fue donde empecé a hacer goles y todo en Boys.
¿Tienes todavía ese espíritu de querer retirarte? No sé si en Boys, pero del fútbol, o ya dijiste: “Ya está, ya está bueno”.
No, yo quiero. Mira, yo no te miento, tío, tengo ganas todavía de seguir jugando. Pero, como te digo, a mí me pasaron cosas que normalmente, a veces, uno como persona o como jugador no puede salir a la prensa y decir: “A mí me está pasando esto”.
Entonces la gente solamente especula, habla y esto, entonces nadie sabe lo que uno está pasando, lo que uno viene cargando. Entonces yo, cuando quise reaccionar ahora en marzo, que fue ahí mismo, porque a mí me pasaron cosas de diciembre a enero, ahí nomás se cerró el libre pase.
Entonces yo dije: “Ya, ya está, voy a esperar”. Justo ahí me salió el tema también de que me metieron a ese reality de La Granja. Pero a mí me lo propusieron porque ellos no me pusieron un tema de dinero. Yo le dije: “¿Ustedes quieren que yo esté? Denme esto”, porque eran tres meses. “Denme esto y asegúrame tantas semanas”, porque ellos te pagan semanal.
Yo dije, le estoy diciendo esto como para que me digan que no, y pum, me dijeron que ya. Y era buena plata, tío. Era buena plata que me iba a poder sostener desde que no estaba jugando hasta que se vuelva a abrir el libre pase. Y dije: “No, lo voy a aceptar, no me queda otra”.
Yo acepté bailar, imagínate el ridículo que hice.
Pero yo tenía ganas ahora de volver a jugar a mitad de año para enfocarme simplemente en jugar nada más y poder estar el otro año en el centenario del club. ¿Me entiendes?
Y como está ahora, el presente del Sport Boys, estás que lo gozas, ¿verdad? O sea, yo lo disfruto como hincha, pero tú, como jugador más cercano y que has estado ahorita, no sé las ganas que tienes.
Sí, me dan ganas, pero también me da bastante alegría. La verdad que tengo bastante alegría de que al club le esté yendo bien, de que los compañeros que han llegado, de que el club se sostenga como... Bueno, creo que todavía está tratando de arreglarse administrativamente, pero en lo futbolístico yo creo que están bien.
Y, como lo dije, ellos tienen que seguir creyendo, de llegar a ganar, a meterse y a pelear la Copa. No pueden cambiar ni siquiera el chip. No: “Mira, vamos a una Copa...”. No, ellos tienen que ir hasta el último.
Y, aparte, están jugando bien. O sea, no es que estén ganando porque están con la suertita esa de ganar. No, no, no. Están jugando bien y están plasmando lo que el técnico les dice.
Carlos Flores, ¿has tenido algún consejo? Porque la gente comenta de Carlos lo malo. Pero Carlos tenía un corazón de puta madre. ¿Te acuerdas de algún consejo de Carlos?
Lo que yo siempre me acuerdo, que fue algo que sí me quedó grabado, fue que un día me lo dijo ahí arriba. Nosotros, en el balcón, nos parábamos ahí los dos. Y él me decía: “Jesús, tú mírame y, cuando tú me quieras imitar a mí, imítame lo que yo hice dentro del campo. Lo que me haya pasado a mí en mi vida afuera, ni siquiera lo tomes, no lo tomes como nada. Tú imítame lo que yo hice del campo para adentro. Lo que yo he hecho en mi vida afuera son cosas que yo tendré mis consecuencias, yo pagaré por todo lo que he hecho, pero tú, lo que has visto afuera, no tienes nada que hacer”.
Me pone la piel de gallina.
Mira, ¿cuántos años? Han pasado un montón de años que me dijo eso, pero eso es lo que yo tengo grabado.
Me nombraste a Meli. Ella ya conoce de esta vaina del espectáculo. Tú no. A ti te afecta. Meli se cag... de risa ya.
No, no me afecta. Que hablen... Es que eso es lo que pasa, tío. Yo, al menos, he entendido que los que hablan en los programas de espectáculo... Bueno, hay dos programas de espectáculo que son los más... Los que ellos opinen, o sea, es su forma de lo que ellos puedan pensar.
¿Pero contigo? Yo no he escuchado que te hayan chancado.
No, sí, ha pasado. No te voy a mentir de que siempre me han estado chancando, pero ha pasado. Pero yo no puedo cambiar la forma de pensar que tengan ellos. O sea, cada uno tiene una forma distinta de pensar y, bueno, hay que respetar. Después, eso no quiere decir que lo que ellos digan sea la verdad de las cosas. Ellos opinan y listo. Esa es su opinión. Ya, pero ya... Sí, a veces sí me ha molestado cuando hayan sobrepasado el límite de opinión o de decir algo que para ellos no les parece que es normal, pues no, en la final.
Cuando te vi con Melissa, me acordé de ti, chibolo. O sea, Melissa es la reina de Chucuito. Claro. Y tú, me imagino que la conoces de pequeño y haberla visto a Meli. No te estoy diciendo vieja, Meli, no te piques, ¿eh?
Siempre hemos tenido... No hemos parado juntos, pero siempre hemos tenido amigos en común. Entonces, siempre, cuando paramos o ella ha estado acá en una fiesta o había un evento, festival o algo, siempre ha estado con gente que yo conocía y también, bueno, también yo he estado con gente que ella conocía, ¿no? Entonces, siempre nos hemos saludado. Hola, hola, ¿qué tal? ¿Cómo estás?. Y eso, pues, ¿no?
Entonces, sí, claro, lo de Meli después ya... Era la figura descollante acá, ¿no? Y todo el Callao. Yo la conozco, soy mayor que Meli, muchos años, y la conozco de chiquilla. O sea, a ti no te jodió mucho el tema de... Porque Meli, más espectáculo, y tú en lo deportivo, ¿no? Pero eso a veces lo engancha a la gente.
¿Un técnico que te marcó?
Mira, tío, no te puedo mentir, yo he tenido buenos técnicos. Voy a nombrar tres ya. Uno fue Gregorio Pérez en la ‘U’, Gamboa en Boys, Comizzo también. Y uno que me marcó fue el chileno Córdova en la ‘U’.
Que llegó y no me hacía jugar. Yo ya estaba renegando, pues, ¿no? Y dije: “Ah, bueno, voy donde el técnico, pues”. Fui y le dije: “Profe, ¿qué tal? Yo sé que no es su obligación ni nada, pero quisiera saber por qué no estoy jugando”.
Y él me decía: “Jesús, mira, qué bueno, yo esperaba este momento. Date cuenta tú en los rondos o en los reducidos y eso, cuántas pelotas pierdes cuando tú la tienes y cómo te mueves cuando no la tienes”.
A veces uno no se da cuenta, uno piensa que está haciéndolo bien y me fui dando cuenta y dije: “Tiene razón, pues”. Perdía más pelotas de lo que tenía que entregar.
¿Te consideras romántico del 1 al 10? ¿Qué romántico eres?
Sí, sí soy.
¿Eres de detalles? No te vuelvas a poner ese polo de mierda que te pusiste.
¿Ves? Todos tienen ese concepto. Nadie sabe la verdad, todos tienen ese concepto.
¿Es más difícil marcar un delantero rápido o cambiar pañales a las 3 de la mañana?
No, marcar un delantero. Lo que pasa con mi hija es que tiene la costumbre de que no duerme si yo no estoy echado a su lado. Se levanta en la madrugada y se priva si no me ve durmiendo con ella. Si yo he salido a una fiesta, yo la veo por la cámara, está privada: “Papá, papá, papá”.
Duerme con su mamá y conmigo. No la levanta su mamá para que le dé leche. Dice: “Papá, leche, papá, pichi. Papá”. Como ya me he acostumbrado y todo, y es mi primera hija, no me molesta ni nada.
¿La palabra que más repite Jesús Barco?
“No me agarres de gil”. Disculpando la expresión, uno no es pendejo, pero tampoco uno es gil. Tú lo escuchas hablar o así. Y tú lo escuchas nomás, pero tú sabes que es donde... Te quieren mecer, pero no me agarres de gil.
¿Tu mayor defecto?
Muy confiado. Con todo el mundo. En general. Yo no pienso que viene con mala intención. Yo confío en lo que me dicen, en lo que hacen, en lo que sí está acá. Ya me ha pasado que se han volteado y todo, pero no puedo, soy muy confiado. Obviamente que ahora ya tomo precauciones con todo lo que me ha pasado. Tomo ciertas precauciones.
Hermano, gracias, Jesús, por darme tu tiempo. Gracias por enseñarnos tu barrio, el rico Chucuito. Mira, tenemos tanta suerte que hasta música nos ponen. Gracias por tu tiempo. Te mando un fuerte abrazo, un saludo a la Meli. Un beso para la bebé. Ya saben, suscríbanse, muchachos. Y a todos los que insultan, a mí insúltenme para responderle. Nos vemos.
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