
Keiko Fujimori juró como presidenta de la República y escribió una página inédita en la historia política del Perú al convertirse en la primera mujer elegida por voto popular para ocupar el máximo cargo del Estado. Su llegada a Palacio de Gobierno, después de cuatro postulaciones presidenciales, también la incorpora al reducido grupo de mujeres que alcanzaron la Presidencia mediante elecciones en América Latina.
El resultado representa el desenlace de un camino político que se extendió por más de una década. La lideresa de Fuerza Popular disputó varias segundas vueltas antes de alcanzar la victoria y, tras confirmarse los resultados, reconoció el escenario que recibe su administración. “Recibimos este resultado con gran responsabilidad, y sobre todo sabiendo que nuestro país está prácticamente dividido y tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados”, declaró.

La elección de Fujimori no solo marca un hecho sin precedentes para el Perú. También amplía la presencia femenina en la conducción de los gobiernos latinoamericanos, donde el acceso de mujeres elegidas democráticamente a la Presidencia ha sido un proceso gradual a lo largo de las últimas décadas.
La nueva mandataria asume el reto de gobernar en un contexto de alta expectativa ciudadana y de fuerte polarización política, escenario que ella misma reconoció tras conocer el resultado electoral.
UNA LISTA QUE COMENZÓ HACE MÁS DE TRES DÉCADAS
La historia de las presidentas elegidas por voto popular en América Latina comenzó en 1990 con Violeta Barrios de Chamorro, quien ganó las elecciones en Nicaragua y se convirtió en la primera mujer de la región en alcanzar ese cargo mediante las urnas. Desde entonces, otras dirigentes lograron abrirse paso hasta las máximas responsabilidades del poder ejecutivo.
En Panamá lo hizo Mireya Moscoso en 1999. Años después, Chile eligió a Michelle Bachelet, quien además consiguió regresar al poder tras un segundo triunfo electoral. Argentina siguió el mismo camino con Cristina Fernández de Kirchner, mientras que Costa Rica eligió a Laura Chinchilla y Brasil llevó a la Presidencia a Dilma Rousseff.
La presencia femenina continuó creciendo con la elección de Xiomara Castro en Honduras y posteriormente con la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de México. Más recientemente, Laura Virginia Fernández Delgado asumió la jefatura del Estado en Costa Rica tras imponerse en las elecciones de 2026.
Con la incorporación de Keiko Fujimori, el Perú pasa a formar parte de ese grupo de países donde una mujer alcanzó la Presidencia mediante el voto ciudadano, un hecho que modifica la historia política nacional.

EL PERÚ ABRE UNA NUEVA ETAPA
Hasta ahora, el país había tenido una mujer al frente del Ejecutivo únicamente por sucesión constitucional. Ese fue el caso de Dina Boluarte, quien asumió la Presidencia en 2022 como vicepresidenta tras la destitución del entonces mandatario Pedro Castillo.
La situación de Keiko Fujimori es distinta. Su acceso al poder se produjo después de ganar una elección presidencial, convirtiéndose así en la primera mujer elegida directamente por los peruanos para ejercer la Presidencia de la República.
El triunfo también pone fin a un proceso personal marcado por varias campañas electorales y derrotas en segunda vuelta. En su cuarto intento, la lideresa de Fuerza Popular consiguió finalmente llegar al cargo que buscó durante más de diez años.
Su elección abre una nueva etapa política para el país y la sitúa junto a otras mandatarias que alcanzaron el poder mediante las urnas en América Latina. Al mismo tiempo, la nueva presidenta deberá responder a las expectativas generadas por una ciudadanía dividida y afrontar los desafíos económicos, sociales y políticos que acompañarán el inicio de su gestión durante el periodo 2026-2031.
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