El caso Valquiria, ocurrido en noviembre del 2023 y que terminó con la destitución de Patricia Benavides como fiscal de la Nación, fue archivado la semana pasada por el Ministerio Público. Es uno de los casos más escandalosos en donde lejos de investigarse imparcialmente la responsabilidad de Benavides (hoy repuesta como fiscal suprema), se politizó al extremo.
A la luz de los hechos, se confirma lo que varios periodistas con experiencia opinamos desde el primer momento: se trató de una conspiración para perjudicarla y sacarla de su puesto.
Benavides fue acusada de liderar una organización criminal al interior del Ministerio Público y haber favorecido a congresistas e influido en decisiones fiscales de alto impacto. Nada de eso, sin embargo, se ha podido corroborar en los tres años de investigaciones.
“Los actos investigados no permiten probar la existencia de una organización criminal con permanencia, jerarquía y reparto de funciones”, señala la resolución de archivamiento.
Los dos artífices que la acusaron fueron la fiscal Marita Barreto y el coronel Harvey Colchado (hoy eventual diputado), quienes en aquel entonces se creían intocables, creaban casos con intereses políticos y eran endiosados por los medios de comunicación.
La pesadilla de Benavides empezó cuando decidió acabar con el control que durante muchos años tenía el sector progresista en el Ministerio Público. Incluso, había tomado la decisión de sacar de sus puestos a los mediáticos fiscales del caso Lava Jato, José Domingo Pérez y Rafael Vela, y también a su subalterna Marita Barreto.
Barreto y Colchado basaron sus acusaciones contra Benavides en la versión de Jaime Villanueva, ‘El Filósofo’, quien había sido asesor de confianza de ella. Apenas fue capturado, Villanueva se sometió al sistema de colaboración eficaz y lanzó graves acusaciones sobre su jefa.
Recuerdo que sus declaraciones eran repartidas a los medios en tiempo real. Se armó un show político. Barreto y Colchado, incluso, elaboraron y difundieron un organigrama con la foto de Benavides encabezando la organización criminal.
La hicieron leña. Seis días después, la Junta Nacional de Justicia (JNJ) —que en ese momento era controlada por magistrados proclives al sector izquierdista— separó y luego destituyó a Benavides. Ese indebido proceso le permitiría años después volver al Ministerio Público.
Muchos celebraron la caída de Benavides, pero todo cambió cuando Villanueva empezó a delatar a los encumbrados fiscales Vela y Pérez y a conocidos periodistas que, según él, también formaban parte de la corrupción denunciada.
El caso dio un vuelco total. Puestos al descubierto, los implicados inventaron una ingeniosa narrativa: nada de lo que Villanueva decía sobre ellos era válido porque no lo había dicho cuando era colaborador eficaz, sino cuando ya tenía la condición de testigo.
Es decir, según su razonamiento, todo lo que ‘El Filósofo’ decía sobre Benavides valía, pero todo era falso cuando los sindicaba a ellos.
La gran pregunta es: ¿Qué le estará preparando ese sector, que quiere volver a controlar el Ministerio Público, al actual fiscal de la Nación, Tomás Gálvez, para perjudicarlo como lo hicieron con Benavides? Nos vemos el otro martes.
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