La Policía continúa reuniendo evidencias para esclarecer el asesinato de Laura Huere Guerra, una joven de 31 años que fue degollada en una calle de Ate, a pocos metros de su vivienda. El caso permanece bajo investigación mientras los agentes buscan determinar quién fue el responsable del crimen.
Los primeros indicios recogidos por los investigadores señalan que la víctima no habría sido atacada para robarle sus pertenencias, debido a que al momento del hallazgo conservaba sus objetos personales. Sin embargo, una jaba donde trasladaba equipos tecnológicos fue encontrada vacía cerca del lugar del homicidio.
La escena del crimen reveló que el agresor utilizó un arma blanca para provocarle una lesión de aproximadamente siete centímetros en la zona de la tráquea. Los vecinos que escucharon los gritos de auxilio intentaron ayudarla y la trasladaron a un centro médico, pero los especialistas confirmaron que llegó sin signos vitales.
El homicidio ocurrió la noche del jueves 2 de julio de 2026, cuando Laura salió de su departamento llevando una caja con un ordenador de escritorio blanco y una jaba con accesorios de computadora. Las cámaras de seguridad del inmueble registraron sus últimos momentos antes de abandonar la vivienda.
Los videos de seguridad permitieron reconstruir parte de la ruta que siguió la joven antes de ser atacada. Según las imágenes y registros de audio revisados por los investigadores, segundos después de salir a la calle se produjo una discusión entre Laura y un hombre que le reclamaba haberlo perjudicado en varias ocasiones.
De acuerdo con las diligencias preliminares, el sujeto habría interceptado a la joven cuando se encontraba en la vía pública, cerca de la avenida principal del sector. La Policía analiza si el encuentro fue coordinado previamente y si el atacante conocía los movimientos de la víctima.
Jennifer Huere Guerra, hermana de Laura, informó que la jaba roja donde la joven llevaba un monitor, un teclado y una faja negra apareció vacía a pocos metros del cuerpo. Este hallazgo se convirtió en uno de los elementos revisados por los agentes a cargo del caso.
Los familiares contaron que Laura trabajaba administrando el área contable de una empresa proveedora de fresas y que estaba próxima a terminar su segunda carrera profesional en la Facultad de Administración. Sus allegados exigieron que las investigaciones permitan identificar al responsable.
Durante la revisión de la habitación de la víctima, los familiares encontraron diversos objetos que ahora forman parte de la investigación. Entre ellos había cartas, tarjetas de felicitación y comprobantes de compra relacionados con una persona identificada con el nombre de “Cris”.
Según los parientes, en el dormitorio de Laura se encontraban regalos de la cadena Rosatel con dedicatorias manuscritas firmadas bajo ese pseudónimo. Aunque sus hermanas señalaron que desconocían la existencia de una relación sentimental formal, los objetos fueron entregados a las autoridades para su análisis.
Otra de las pistas surgió cuando los familiares lograron acceder a la computadora portátil que Laura llevaba consigo el día del crimen. Al revisar el equipo, encontraron que el nombre de usuario registrado en el sistema operativo era “Cris”.
Además, algunos testigos indicaron a los investigadores que la joven acudía a un gimnasio de Ate acompañada por un ciudadano llamado Cristian, identidad que sería evaluada por los agentes debido a su posible relación con los elementos encontrados.
La División de Investigación Criminal (Dirincri) continúa con las diligencias para identificar al autor del homicidio. Entre las acciones realizadas se encuentran la revisión de cámaras privadas y el análisis de las últimas llamadas recibidas en el celular de Laura Huere.
Los especialistas también realizan pericias sobre la jaba plástica hallada en la escena con el objetivo de encontrar huellas u otros elementos que permitan establecer la identidad del atacante. Las pertenencias tecnológicas permanecen bajo custodia para preservar la información que puedan contener.
La hermana de la víctima acudió a la dependencia policial de Ate para brindar su declaración formal y solicitar que se aceleren las acciones contra los posibles implicados en el caso.
Mientras continúan las investigaciones, los agentes policiales mantienen el seguimiento de las evidencias recopiladas y realizan las diligencias necesarias para ubicar al responsable del crimen que acabó con la vida de Laura Huere Guerra.
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