
A las dos de la madrugada del pasado 19 de febrero de 2024, una cámara de seguridad registró las últimas imágenes con vida de César Enciso. Vestido de manera casual, el administrador de la discoteca Cava, en Villa María del Triunfo, caminó hasta otra discoteca ubicada a pocos metros de su centro de labores para reunirse con un hombre al que conocía desde hacía años. Nunca imaginó que ese recorrido sería el último.
Horas después, el cuerpo de Enciso, de 37 años, apareció tendido sobre el pavimento, junto a una estación del tren eléctrico, en Villa El Salvador. Presentaba múltiples impactos de bala. En un primer momento, todas las sospechas apuntaban a un crimen relacionado con las extorsiones que golpean a empresarios de la noche limeña.

La hipótesis parecía encajar. Un administrador de discoteca asesinado, un negocio concurrido y el permanente temor al cobro de cupos hacían pensar en un nuevo caso de violencia criminal. Sin embargo, conforme avanzaban las investigaciones, los agentes de la División de Investigación de Homicidios descubrieron que el móvil era completamente distinto.
César Enciso había construido su carrera desde abajo. Empezó como DJ, conocido entre amigos y clientes con el apelativo de ‘Taz’. Con el paso de los años aprendió el funcionamiento del negocio nocturno y terminó administrando la discoteca Cava, ubicada en el boulevard de Villa María del Triunfo, donde se había ganado reconocimiento dentro del ambiente.
CAMBIA EL RUMBO DEL CASO
Las pesquisas dieron un vuelco cuando los detectives comenzaron a revisar las cámaras de seguridad y reconstruyeron cada uno de los movimientos realizados por la víctima durante aquella madrugada.
Según la investigación policial, César Enciso recibió una llamada de una mujer antes de salir de su centro de trabajo. Poco después fue captado llegando al frontis de Gia Restobar, establecimiento administrado por Florencio Masgo Ramos, conocido como ‘Chino Masgo’, quien además era considerado un rival dentro del mismo rubro.
Las imágenes revelan que ambos subieron a un taxi. El conductor descendió unos instantes del vehículo e hizo una seña a Huber Huambachano, yerno de Florencio Masgo, quien esperaba en una motocicleta vestido completamente de negro. Después de ese breve intercambio, el grupo abordó el automóvil y partió rumbo a Villa El Salvador.
Otro registro captó el vehículo a las 2:34 de la madrugada. En ese momento, Florencio Masgo y Huber Huambachano descendieron rápidamente del taxi. Para la Policía, a esa hora César Enciso ya había sido asesinado.

EL TESTIMONIO DEL TAXISTA FUE DETERMINANTE
El primer detenido fue el taxista Gilmer Urcia, quien, según la Policía, estuvo presente desde que recogió a los ocupantes del vehículo hasta el lugar donde ocurrió el crimen.
Durante su declaración ante los investigadores, el conductor relató que Florencio Masgo le pidió detener el automóvil. Después escuchó que ordenaban a César Enciso bajar del vehículo. Segundos más tarde oyó las detonaciones y, de acuerdo con su testimonio, Huber Huambachano aún sostenía el arma cuando ambos regresaron apresuradamente al taxi. Luego recibió la orden de arrancar.
Los investigadores también cuestionaron al chofer por no haber auxiliado a la víctima ni denunciado inmediatamente lo ocurrido. Durante el interrogatorio guardó silencio frente a esas preguntas, mientras su relato terminó fortaleciendo la hipótesis policial sobre una emboscada previamente organizada.
Para los detectives, Florencio Masgo habría planificado cada detalle: el encuentro con la víctima, el vehículo que utilizarían y la presencia de su yerno, señalado como el presunto autor material de los disparos e identificado con el alias de ‘Uber’, quien continúa prófugo.

UNA RIVALIDAD QUE TERMINÓ EN SANGRE
Con los elementos reunidos, la Policía sostiene que el asesinato no estuvo motivado por extorsiones, sino por una rivalidad empresarial entre administradores de centros nocturnos de la zona sur de Lima.
La principal hipótesis señala que Florencio Masgo habría llegado a creer que César Enciso promovía las intervenciones de fiscalización contra su establecimiento, situación que, según la investigación, alimentó un resentimiento que terminó desencadenando el crimen.
Durante la reconstrucción de los hechos, Florencio Masgo volvió a declararse inocente. Sin embargo, las autoridades lo consideran el presunto autor intelectual del asesinato, mientras continúan las diligencias para ubicar a Huber Huambachano, señalado como el sicario que ejecutó el ataque.
El asesinato dejó una profunda herida en la familia Enciso Mota. Su madre aún reclama justicia y asegura que no logra aceptar la ausencia de su hijo.
Dos adolescentes quedaron sin padre y sus seres queridos continúan esperando que la captura del presunto autor material permita cerrar uno de los casos que más sorprendió a los investigadores, luego de descubrir que detrás de un crimen atribuido inicialmente al cobro de cupos se escondía, según la tesis policial, una disputa por el control y la competencia entre discotecas de Lima Sur.
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