
Yanet Sigüeñas Urbano, de 32 años, resistió durante semanas en una cama de UCI. Tenía quemaduras de tercer grado en el 80% del cuerpo y múltiples heridas por arma blanca. La noche del último lunes, su cuerpo no soportó más.
El ataque ocurrió el 11 de abril, dentro de su propio departamento. Horas antes, había terminado definitivamente la relación con su expareja, Luis André Flores Julca. Esa decisión marcó el inicio de una secuencia que hoy es materia de investigación.

Las cámaras de seguridad registraron su llegada al inmueble cerca de la 1:00 de la mañana. A las 3:17, el principal sospechoso ingresó con el rostro cubierto. De acuerdo con la fiscalía, permaneció en el interior por más de una hora.
Durante ese tiempo, la víctima fue golpeada, atacada con un arma blanca en distintas partes del cuerpo y luego rociada con combustible. El fuego se propagó dentro del departamento. Las heridas que presentaba fueron descritas por los bomberos como cortes en brazos, manos, piernas y cuello.
Pese a la gravedad de las lesiones, Yanet logró salir. Bajó las escaleras y llegó hasta la calle. Antes de perder el conocimiento, identificó a su agresor. “Mi hermana estuvo completamente consciente cuando le ha dicho que es él y que ha sido su pareja”, relató Karen, su hermana.
ATAQUE, FUGA Y RASTROS
El agresor no permaneció en el lugar. Según el testimonio de la familia, salió del departamento con una maleta y una mochila. Se llevó pertenencias de la víctima, entre ellas su celular, su laptop y sus tarjetas bancarias.
El arma blanca utilizada fue encontrada posteriormente entre dos muebles del inmueble. Las imágenes de videovigilancia también lo muestran retirándose del edificio tras el ataque.
Las investigaciones señalan que, después de los hechos, se registraron movimientos financieros vinculados al sospechoso. Entre ellos, la compra de pesos argentinos y la adquisición de un nuevo equipo celular utilizando bienes de la víctima.
Un mensaje atribuido a Flores Julca refuerza esa línea. “Ya estoy en Argentina, mano”, escribió a uno de sus contactos. También solicitó información para conseguir un chip telefónico en ese país.
La Policía considera que pudo haber salido del Perú por rutas no autorizadas o utilizando documentos ajenos, ya que no existe un registro migratorio oficial de salida.

BÚSQUEDA Y EXIGENCIA DE JUSTICIA
La imagen que lo ubicaría en Buenos Aires generó mayor indignación. En ella aparece sentado en una cervecería, con un vaso al frente y el pulgar en alto. Testigos indicaron que fue visto en la galería Abasto Center y luego en un local de la avenida Juan de Garay.
Mientras tanto, en el Perú, las autoridades intensifican su búsqueda. La ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Edith Pariona, exhortó al titular del Interior a incluirlo en la lista de los más buscados.

Sobre él pesa una orden de detención preliminar por tentativa de feminicidio, que podría ser recalificada tras la muerte de la víctima. No se descarta que la investigación se amplíe en el marco de cooperación internacional.
El general Manuel Lozada, director nacional de Investigación Criminal, confirmó que se mantienen coordinaciones con Interpol y autoridades argentinas para ubicarlo.
La familia de Yanet insiste en que el caso no puede quedar impune. Cuestionan, además, que la atención médica no haya sido inmediata, ya que la víctima ingresó al hospital varias horas después del ataque.
Hoy, el proceso continúa en dos países. Las diligencias buscan reconstruir cada momento, desde el ingreso al departamento hasta la presunta fuga. La captura del sospechoso es el punto pendiente en un caso que dejó una víctima identificando a su agresor antes de morir.











