
La escena no es reciente, pero volvió a cobrar fuerza. En enero de 2025, en el auditorio San Camilo, en el Cercado de Lima, Roberto Sánchez y Antauro Humala compartieron mesa, micrófono y elogios. Era la conmemoración por los 20 años del ‘Andahuaylazo’, una acción que dejó cuatro policías muertos y decenas de heridos. Las imágenes de ese día, hoy expuestas, contrastan con los intentos actuales del candidato presidencial por tomar distancia.
Sánchez no fue un asistente más. Ocupó un lugar central y defendió abiertamente lo ocurrido en Andahuaylas el 1 de enero de 2005. “Algunos solo quieren ver este hecho como una acción militar en el 2005, pero también fue una acción de los ciudadanos que acompañaron no una incursión militar, sino una acción política”, manifestó durante su intervención.

En ese mismo evento, el congresista calificó la asonada como “gesta de rebeldía”, “una acción política” y “día emblemático”. También sostuvo que la condena de 19 años que cumplió Antauro Humala fue “un desquite político”. La escena cerró con ambos posando sonrientes ante las cámaras, en lo que fue presentado como una “celebración” por el aniversario del levantamiento.
ALIANZA Y PROYECCIÓN POLÍTICA
El tono de cercanía no quedó en palabras sueltas. Sánchez se dirigió al etnocacerista como “compatriota Antauro” y respaldó la idea de proyectar un movimiento conjunto. “Los que creen que son mejores que Antauro que ganen en la cancha y no con trampas […] Estamos, Antauro y compatriotas, poniendo a disposición todo nuestro trabajo. Esto no se va a resolver en estas elecciones, necesitamos un proyecto de 30 años […] Ni uno sobra, todos somos necesarios. Que viva el Frente Patriótico y que viva el compañero Antauro”, afirmó.
El planteamiento fue más allá de lo simbólico. En su discurso, el candidato habló de una “revolución democrática” y de construir “un programa patriótico para refundar nuestra república”, en referencia a una eventual articulación entre Juntos por el Perú y la Alianza Nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros (A.N.T.A.U.R.O.).
Antauro Humala, por su parte, tampoco tomó distancia. En su intervención sostuvo que el ‘Andahuaylazo’ representa “un punto de inicio para un proceso de unificación y consolidación” de fuerzas nacionalistas y de izquierda. “Lo que estamos haciendo es forjar el poder, estos son los primeros cimientos, ya están las condiciones dadas, el pueblo ha madurado y la clase política en el poder está totalmente divorciada. Hoy más que nunca podemos decir que el ‘andahuaylazo’ está presente y vigente”, señaló.
Incluso insistió en su versión sobre los hechos, al sostener que el crimen de los cuatro policías fue perpetrado por el propio Estado, y aseguró que aquella asonada “será la llave de la victoria electoral en el 2026”.
La jornada reunió también a figuras como Álex Flores, Margot Palacios y el exparlamentario José Vega, consolidando una imagen de bloque político. Todo esto ocurrió en un contexto donde, según registros posteriores, Sánchez planteaba la necesidad de un proyecto político “sólido de aquí a 30 años”, con presencia en el Ejecutivo, el Congreso y los gobiernos regionales y municipales.
DISTANCIA EN DISCURSO, CERCANÍA EN HECHOS
Sin embargo, el escenario cambió en las últimas semanas. De cara a la segunda vuelta, Sánchez ha intentado deslindar públicamente. En el video podcast ‘El diario de Curwen’, aseguró que el etnocacerista solo fue invitado para la primera vuelta y que de sus propuestas solo comparte “cuatro o cinco”.
“Son sus ideas. No es de la propuesta del programa que estamos levantando. Cada quien es, diríamos en estos momentos, responsable de lo que dice […] No, no estoy de acuerdo. Yo, además, soy un provida. No puedo estar de acuerdo con la pena de muerte”, sostuvo.

También, a través de su cuenta de X, indicó que las declaraciones de Humala a Perú.21 “son de su absoluta responsabilidad” y “no representan la posición ni el programa de Juntos por el Perú ni la mía”, en referencia a propuestas como una eventual guerra con Chile o indultos a integrantes del Grupo Colina y de Sendero Luminoso.
Pero desde el otro lado, la versión es distinta. En entrevista con Panorama, Antauro Humala afirmó que la relación se mantiene activa. “No hay inconvenientes, las relaciones están normales, anteayer cenamos, tenemos contacto por WhatsApp diario, interdiario […] Yo le sugiero a Roberto y a Juntos por el Perú que aplique al pie de la letra, con la modernidad del siglo XXI, el plan de Velasco, expropiar a la prensa televisiva de señal abierta. América TV se lo daría a los sindicatos, Latina a los campesinos”, expresó.
No solo eso. También reveló episodios internos del partido y defendió su cercanía con el candidato. “Estamos en la misma barricada, y sí, lo considero un hermano de lucha”, dijo, al ser consultado directamente.

Mientras tanto, el trasfondo del ‘Andahuaylazo’ sigue marcando el debate. Aquel 2 de enero de 2005, a las 5 de la mañana, una patrulla del Escuadrón Verde fue emboscada en el puente Colonial Anccoyllo, en Andahuaylas. Murieron el capitán Carlos Cahuana Pacheco, el teniente Luis Chávez Vásquez y los suboficiales Ricardo Rivera Fernández y Abelardo Cerrón Carbajal.
Por estos hechos, la Dirección contra el Terrorismo acusó a Humala de rebelión, homicidio calificado, secuestro y tenencia ilegal de armas. En 2009 fue condenado a 25 años de prisión, pena que la Corte Suprema redujo a 19 en 2011.
Hoy, con la campaña en curso y los videos nuevamente en circulación, las declaraciones pasadas y presentes conviven en tensión. Mientras uno intenta marcar distancia, el otro habla de cercanía cotidiana. Entre discursos y registros, la relación vuelve al centro del escenario político.
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