La defensa del suboficial Álex Oblitas sostuvo que el disparo realizado durante la intervención a un bus de transporte público fue una reacción para proteger su vida luego de ser impactado por el vehículo. El general (r) Máximo Ramírez afirmó que el efectivo agotó los mecanismos disuasivos antes de utilizar su arma de reglamento y remarcó que las investigaciones continúan mientras el policía permanece con descanso médico por las lesiones sufridas.
Las diligencias se desarrollan en la Depincri de San Juan de Miraflores, donde se vienen recabando pericias y exámenes médicos que forman parte de la investigación por la muerte del conductor José Arellano durante la intervención policial.
Ramírez señaló que el certificado médico legal confirma que el suboficial fue golpeado por el vehículo cuando el conductor intentaba escapar. “Con el certificado médico legal, que ya lo tenemos a la mano, se comprueba que efectivamente él fue golpeado en el momento en que este señor chofer trataba de huir con el vehículo”, manifestó.
El defensor agregó que el agente presenta lesiones en la rodilla y el pie derecho y que permanecerá cinco días con descanso médico. Además, indicó que el efectivo ya brindó un primer relato de lo ocurrido y deberá volver a declarar durante la investigación preliminar.
Según la versión expuesta por la defensa, el conductor y su pareja, quien trabajaba como cobradora, descendieron de la unidad durante la intervención y agredieron físicamente al policía antes de que el chofer regresara al volante para continuar la marcha.
Ramírez sostuvo que la situación escaló cuando el bus avanzó hacia el efectivo policial. “Había una tentativa de homicidio contra la autoridad y por ese motivo es que su oficial, luego de haber agotado todos los medios disuasivos, verbalizó para detener a esta persona, se puso adelante, no le hacía caso, retrocedió y en esas circunstancias su oficial pudo haber muerto”, declaró.
Sobre el disparo, rechazó la versión de que el agente debió apuntar a las llantas del vehículo. “No, él dispara al vehículo. En el momento en que yo tengo el vehículo encima, ya yo no voy a disparar a la llanta. Tengo que dispararle ya a la persona que va conduciendo con esa dirección. Eso es lo que ha ocurrido”, sostuvo.
Asimismo, explicó que la intención del policía fue preservar su integridad física. “En el momento de la intervención, yo no disparo a matar. Yo disparo para preservar mi vida. Son segundos. Si el señor quedó herido, quedó herido”, afirmó.
El defensor confirmó que el caso continúa siendo investigado en el fuero común, ya que la norma que trasladaría este tipo de hechos al fuero militar policial aún no entra en vigencia. “Esta investigación se está realizando actualmente en el fuero común porque la ley... todavía tiene que ser firmada por el Ejecutivo”, explicó.
Ramírez también indicó que la pareja del conductor fallecido ha sido citada por las autoridades, pero no se ha presentado. “Ella sabe que ha cometido delitos de violencia contra la autoridad”, sostuvo al referirse a las investigaciones por presunta violencia y resistencia a la autoridad.
Finalmente, el abogado reiteró que, a su juicio, el procedimiento policial se ajustó a la función que cumplía el suboficial y pidió respetar el principio de autoridad. “Las personas, los ciudadanos tienen la obligación de acatar y respetar a la autoridad para evitar justamente estos hechos de sangre. Él no sale a quitarle la vida a nadie, sale simplemente a cumplir con su función”, concluyó, mientras la Fiscalía y los peritos continúan recopilando evidencias para determinar las responsabilidades del caso.
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