Los comuneros del distrito de Azángaro, en Puno, protestaron frente a la comisaría del sector exigiendo cárcel para Johnny Kuno Larico, el sujeto que asesinó y descuartizó a su propia sobrina de tan solo 13 años.
El sujeto, que se desempeña como músico de una agrupación, participó en la reconstrucción de los hechos y con total frialdad, confesó cómo ultimó a la adolescente.
Todo comenzó el 29 de diciembre pasado, cuando la menor desapareció de su casa. Según admitió el presunto asesino unos días después, protagonizaron una discusión y la hirió en la cabeza con una piedra.
Lejos de pedir ayuda, corroboró que la adolescente había fallecido y esperó durante horas. Luego, alquiló un cuarto hasta donde llevó una sierra y el cuerpo de niña. En ese lugar, empezó a fraccionarla para después arrojar sus restos por el desagüe.
Sin remordimiento, Johnny Kuno Larico salía a ensayar con su agrupación musical, con el objetivo de despistar a los padres de la menor.
Mientras la familia la buscaba desesperada, él decía que no sabía nada e incluso mostraba preocupación.
Tras días de búsqueda e investigación, la Policía dio con las imágenes de una cámara de seguridad que habrían captado el momento en el que el asesino condujo parte de los restos de la menor hacia su casa, lugar donde fueron encontrados en baldes.
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